Tramas de corrupción que implican a Delcy Rodríguez: el acuerdo energético entre Venezuela y EE. UU. que nunca fue

Las tramas de corrupción que implican a Delcy Rodríguez son múltiples como lo son también las pruebas de su actitud negligente, como es el caso de la cooperación energética binacional entre Venezuela y Estados Unidos que se vio truncada ante la inactividad, desidia de la Cancillería venezolana al frente de la cual se encontraba para la fecha de los acontecimientos.

¿Se interpondrían acaso otros intereses a los de la república? No lo sabemos, pero un documento fechado en noviembre de 2015 revela detalles del acercamiento diplomático ocurrido entre representantes de Venezuela y los Estados Unidos con el fin de reactivar su cooperación energética.

El informe subraya la intención de ambos gobiernos de restablecer canales de comunicación efectivos tras un periodo de tensiones políticas que paralizaron acuerdos previos. Se propusieron tres áreas estratégicas de trabajo, incluyendo la renovación de convenios bilaterales y el análisis conjunto del mercado petrolero mundial para estabilizar precios.

Como es bien sabido, nada de esto ocurrió y, por el contrario, la brecha entre los dos países se acrecentó sin que se aplicaran los correctivos necesarios, aun cuando Delcy Rodríguez ocupaba posiciones decisorias, tanto en el gobierno como Canciller, como el PDVSA, como miembro de la junta directiva.

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El origen del desacuerdo

Las tensiones políticas entre Venezuela y los Estados Unidos tuvieron un impacto significativo en la cooperación energética entre ambos países, lo que provocó principalmente el estancamiento de acuerdos y el deterioro de los canales de comunicación.

Aunque en 2009 el Departamento de Estado de EE. UU. mostró interés en renovar el Convenio de Cooperación Energética de 1980 y en 2010 se iniciaron intercambios para un nuevo convenio, estos avances se detuvieron debido a la coyuntura de orden político.

Las tensiones entre los gobiernos de EE. UU. y Venezuela alcanzaron un punto crítico a partir de las declaraciones de Larry Palmer —propuesto por EE. UU. como embajador en Venezuela—, ante el Senado estadounidense donde manifestó su inquietud por la influencia cubana en las fuerzas armadas venezolanas. Venezuela calificó de injerencistas estas declaraciones y se produjo el enfriamiento de las relaciones bilaterales.

Este conflicto político afectó directamente los canales técnicos y deterioró la comunicación necesaria para la cooperación específicamente en el área energético-petrolera.

Debido a estas tensiones, los intentos de retomar la cooperación —como se refleja en el informe de 2015— estuvieron marcados por la exigencia de Venezuela de mantener un «diálogo entre iguales» bajo principios de soberanía e independencia para poder progresar en materia energética.

A pesar de esto, hacia finales de 2015 existía una voluntad de ambas partes por establecer canales efectivos de comunicación y retomar áreas de interés común, como la renovación del convenio bilateral y el análisis del mercado petrolero mundial.

Para ese momento, Delcy Rodríguez se desempeñaba como ministra de Relaciones Exteriores del régimen de Nicolás Maduro al tiempo que integraba la junta directiva de Petróleos de Venezuela S.A. como vicepresidenta de Asuntos Internacionales y directora interna de la compañía. Es decir, una posición que le permitía influir en las decisiones a adoptar, tanto por el gobierno como en la petrolera.

El informe del encargado de negocios

El 3 de noviembre de 2015, Maximilien Sánchez Arvelaiz, Encargado de Negocios de la Embajada de Ia República Bolivariana de Venezuela en los Estados Unidos, remitió un informe a Delcy Rodríguez, para la fecha, ministra para Relaciones Exteriores, con copia a Alejandro Fleming, viceministro para America del Norte y a la atención de Eulogio del Pino, ministro de Petróleo y Minería y presidente de PDVSA.

En dicho informe se expuso a Delcy Rodríguez el resultado de Ia reunión sostenida con representantes del Departamento de Estado de EE. UU. sobre temas de cooperación energética entre Venezuela y Estados Unidos.

Se dio cuenta en el reporte de una reunión ocurrida el 2 de noviembre de 2015 con Moisés Behar, encargado del Bureau de Energía para Latinoamerica y el Caribe, así como con Roxanna Vigil, encargada de Ia Oficina para Venezuela. Por Venezuela asistió el consejero Energético-Petrolero, lldemaro Mejicano.

El objetivo central de la reunión fue restablecer canales de comunicación efectivos para la cooperación energética bilateral, tras un periodo de distanciamiento diplomático iniciado en 2010. La cita reflejó una voluntad mutua de avanzar en una agenda técnica y política estructurada en tres ejes fundamentales:

  • la renovación del Convenio Bilateral de Cooperación en Materia Energética,
  • el análisis del mercado petrolero mundial para la estabilización de precios y
  • la cooperación conjunta en la región del Caribe.

El informe destaca que, a pesar de las tensiones políticas históricas, la importancia estratégica del suministro petrolero venezolano seguía siendo un pilar fundamental para el diálogo.

Ejes de cooperación estratégica

Durante las deliberaciones, se acordaron tres áreas de trabajo específicas para incentivar el diálogo y avanzar en la cooperación, a saber:

  • Renovación del marco normativo: establecimiento de un nuevo alcance al Convenio Bilateral de Cooperación en Materia Energética y retomar la metodología de grupos de trabajo binacionales que se había implementado originalmente en 2010.
  • Análisis del mercado petrolero global: estudio conjunto del impacto de los precios del crudo y la búsqueda de un «precio justo» del barril petrolero, alineado con la iniciativa venezolana de fomentar un diálogo abierto entre exportadores OPEP y No-OPEP.
  • Desarrollo regional en el Caribe: cooperación conjunta basada en las experiencias de la iniciativa PetroCaribe y la identificación de proyectos en áreas de energías complementarias y renovables para el desarrollo regional.

Fundamentos diplomáticos

La postura venezolana, según lo reportado por la Embajada en Washington, era mantener firme la Doctrina Bolivariana de las Relaciones Internacionales, la cual se fundamenta en el diálogo entre iguales, el apego al derecho internacional y el reconocimiento del suministro petrolero como el elemento catalizador para un diálogo franco.

El informe llamaba la atención sobre la «buena recepción» por parte de los representantes estadounidenses para impulsar la cooperación energética.

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