Migración venezolana en Estados Unidos es un fenómeno en expansión que es impulsado por la crisis humanitaria

La migración venezolana en Estados Unidos es un fenómeno en expansión en razón de que su crecimiento es exponencial al ser impulsado por la crisis humanitaria en Venezuela. Así lo refiere un informe de Genaro Mosquera Castellanos, Estadístico egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), con postgrado en Administración Gubernamental en el Centro Interamericano de Administración Pública (CICAP) organismo de la OEA.

Este reporte analiza la demografía de esta población, notable por su alto nivel educativo pero que enfrenta desafíos económicos y de integración. Además, aborda la volatilidad de las políticas migratorias estadounidenses, incluyendo el Estatus de Protección Temporal (TPS), el parole humanitario y las solicitudes de asilo, así cómo estas afectan los flujos de entrada y el estatus legal de los migrantes.

Subraya el desafío de gestionar una población con estatus migratorios diversos y en constante cambio, a menudo empujada hacia la irregularidad por la inestabilidad política. Es preciso que la gestión futura de esta población requiera un equilibrio complejo entre la seguridad nacional y las consideraciones humanitarias, con la necesidad de políticas más estables e integrales.

Lea también: Conozca la acusación sellada contra Hugo “El Pollo” Carvajal Barrios: documento fundamental para la emisión de la sentencia

El informe de la migración venezolana en los Estados Unidos

En la última década, la migración venezolana hacia los Estados Unidos experimentó un crecimiento exponencial impulsada principalmente por la profunda crisis humanitaria que padece Venezuela.

A pesar de que la mayoría de los migrantes venezolanos se encuentran en países de América Latina y el Caribe —85 % o 6.7 millones—, EE. UU. emergió como un destino cada vez más significativo. En el país norteamericano la población venezolana se caracteriza por un alto nivel educativo y una fuerte participación laboral, aunque enfrentan desafíos de integración y subempleo.

La volatilidad de las políticas migratorias estadounidenses, que incluyen fluctuaciones en el Estatus de Protección Temporal (TPS) y los programas de «parole» humanitario, generaron una considerable incertidumbre, lo que influye directamente en los patrones de migración irregular y crea una creciente población indocumentada. La gestión de esta población sigue siendo un desafío complejo, con una desconexión aparente entre la necesidad humanitaria y las respuestas políticas.

Contexto y evolución de la migración venezolana en EE. UU.

La migración venezolana es el resultado directo de «el colapso económico, las violaciones a los derechos humanos, el deterioro de los servicios públicos, la violencia generalizada y la escasez de alimentos, agua y medicinas» en Venezuela, lo que provocó el desplazamiento de aproximadamente 7.9 millones de venezolanos a diciembre de 2024.

Aunque históricamente no ha sido el destino principal, la población venezolana en EE. UU. creció un 592 % de 95 000 en el año 2000 a 640 000 en 2021, alcanzando los 770 000 inmigrantes en 2023 y un estimado de 903 153 venezolanos residiendo en el país en 2023, de acuerdo a datos de la Oficina del Censo de EE. UU.

Es relevante que “el 75.1 % de los venezolanos en los EE. UU. ingresaron al país después de 2010″, lo que subraya que esta migración es un fenómeno impulsado por la crisis actual.

Características demográficas y socioeconómicas

La mayor parte de la población venezolana se concentra en:

  • Florida, 47-49 %,
  • Texas (14-15%),
  • Georgia (4%),
  • Nueva York (4%),
  • Nueva Jersey (4%).

Las principales áreas metropolitanas son Miami, Orlando y Houston. Esta concentración «sugiere la importancia de las redes de la diáspora existentes para facilitar la llegada de nuevos migrantes».

Los inmigrantes venezolanos muestran un «alto nivel educativo». En 2021, el 57 % de los mayores de 25 años poseía al menos un título de licenciatura, cifra significativamente superior al 35 % de los nacidos en EE. UU. Su participación en la fuerza laboral es notablemente alta, con aproximadamente el 75 % en 2023 formando parte de la fuerza laboral civil.

El informe indica que, a pesar de su alta cualificación, los hogares venezolanos tienen un ingreso medio anual inferior —USD 71900 en 2023— al promedio y una tasa de pobreza del 17 % en 2023. Esta «paradoja» sugiere «un problema significativo de subempleo o descalificación», posiblemente debido a barreras lingüísticas —59 % reportan hablar inglés «menos que muy bien» en 2023—, falta de reconocimiento de credenciales o limitaciones en la autorización legal para trabajar.

Vías de inmigración y estatus legales

El informe de Genaro Mosquera Castellanos refiere que los encuentros de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) con migrantes venezolanos en la frontera sur aumentaron drásticamente, de 49 000 en el año fiscal 2021 a 266 000 en el año fiscal 2023. Esta dinámica es «altamente sensible a las señales políticas».

Venezuela fue designada para el TPS en marzo de 2021, lo que cubrió a unos 607 000 nacionales venezolanos a enero de 2025. Sin embargo, la «rápida sucesión de designaciones, extensiones y luego terminaciones/rescisiones del TPS por parte de diferentes administraciones (…) demuestra una volatilidad política extrema», lo que creó «inmensa incertidumbre» para los beneficiarios. La autorización de trabajo para la designación de 2023 expiró el 2 de abril de 2025, sin período de gracia, debido a decisiones judiciales y de la Corte Suprema.

El programa de Parole Humanitario iniciado en octubre de 2022 permitió la entrada legal de venezolanos con patrocinadores, con un límite de hasta 30 000 mensuales desde enero de 2023 (incluyendo también a cubanos, haitianos y nicaragüenses). A diciembre de 2024, 117 330 venezolanos habían ingresado bajo este programa. No obstante, «la administración Trump puso fin al programa de parole humanitario (…) en su primer día en el cargo en enero de 2025».

Entre 2021 y 2023, 1 340 venezolanos fueron admitidos como refugiados. A diciembre de 2024, había 132 272 casos de asilo pendientes para venezolanos, con una tasa de concesión del 64.4 % en el 2024. Sin embargo, a mediados de 2024, «los venezolanos y otros migrantes que cruzaron la frontera de manera irregular generalmente dejaron de ser elegibles para solicitar asilo», lo que creó una «barrera directa».

Asimismo, se emitieron 53 880 tarjetas verdes a venezolanos entre 2021 y 2023. La tasa de naturalización para venezolanos es más baja que la del promedio de inmigrantes —25 % en 2023 vs. 53 % para la población nacida en el extranjero—, lo que indica que «un segmento considerable de la población venezolana en los EE. UU. permanece en un estado de limbo legal o con un estatus temporal».

A pesar de las remociones —ubicadas en 4 440 entre 2021 y 2024—, se estima que aproximadamente 486 000 venezolanos se encontraban en situación no autorizada a mediados de 2023, lo que convirtió a Venezuela en el quinto país de origen más grande de inmigrantes no autorizados en EE. UU. «A medida que las vías legales se reducen, más venezolanos pueden verse empujados a un estatus irregular».

Impacto de las políticas de inmigración de EE. UU.

El informe establece que la «naturaleza oscilante y a menudo contradictoria de las políticas migratorias estadounidenses (…) crea un entorno de extrema incertidumbre y mayor vulnerabilidad para los migrantes venezolanos».

Sostiene que existe una aparente desconexión entre la necesidad humanitaria subyacente y la respuesta política. A pesar de que la crisis en Venezuela dejó a «13.5 millones de personas enfrentando necesidades críticas», las recientes terminaciones o restricciones de políticas humanitarias «parece priorizar el control fronterizo sobre la protección humanitaria».

Vea en Sin Filtros “Venezuela: Cuando el Estado se convierte en la mayor empresa criminal”:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *