Pese a que desde el 3 de enero de 2026 el nombre de Cilia Flores alcanzó su máxima sonoridad en razón de su captura —junto al exdictador, Nicolás Maduro— en Caracas y su traslado a Estados Unidos donde enfrenta cargos por narcotráfico y posesión de armas, su historial de irregularidades y corrupción es sumamente amplio y abarca varias décadas.
Un informe de Transparencia Venezuela denominado “Cilia Flores: más de 30 años amasando poder con Chávez y Maduro”, señala que, además de los cargos de conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos y conspiración para poseer ametralladoras y artefactos explosivos, que comprende la acusación en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York, la ahora ex primera combatiente jugó un papel fundamental en la consolidación del chavismo durante más de tres décadas.
Y es que, aunque el régimen chavista tiene una data en el poder desde 1999, Cilia Flores fungió antes de esto como abogada de Hugo Chávez. Una vez el golpista hubo arribado a Miraflores, Flores alcanzó altos cargos como el de presidente de la Asamblea Nacional y cabeza de la Procuraduría General. Asimismo, tuvo influencia en el diseño de leyes estratégicas y el control de instituciones judiciales y electorales para asegurar la permanencia del oficialismo en el poder.
Cilia Flores es también señalada de imponer un extenso esquema de nepotismo a través de la incorporación a las nóminas estatales, de un gran número de familiares en puestos claves del gobierno.
Cilia Flores: arquitecta de la estructura judicial y legislativo chavista
Si en algo logró control Cilia Flores es en materia judicial y legislativa, toda vez que durante el chavismo y el madurismo se configuró como la arquitecta de los poderes judicial y legislativo absolutamente sumisos al poder ejecutivo.
Refiere el informe de Transparencia Venezuela que la gestión de Flores se caracterizó por la captura sistemática de instituciones clave, la facilitación de la transición de mando hacia Nicolás Maduro mediante interpretaciones constitucionales ad hoc, así como la creación de una extensa red de nepotismo conocida como el «Clan Flores».
El control ejercido por Cilia Flores permitió al Ejecutivo anular la oposición parlamentaria y asegurar la permanencia en el poder hasta enero de 2026, cuando fue detenida junto a Nicolás Maduro en una operación militar de Estados Unidos.
Ascenso político de Cilia Flores
Cilia Flores fue una pieza fundamental del proyecto político-militar chavista desde sus inicios, incluso antes de que la Revolución Bolivariana asumiera el gobierno.
Su relación se forjó en los años ´90 durante sus visitas a los militares golpistas de 1992 en prisión. En 1993 fundó el Círculo Bolivariano de los Derechos Humanos y fue parte del equipo legal que logró el perdón presidencial para Chávez en 1994.
Participó en el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200), el Movimiento V República (MVR) y fue fundadora del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en 2008.
Fue la primera mujer en presidir la Asamblea Nacional (2006-2011). Durante su gestión, el Legislativo cedió competencias al Ejecutivo a través de múltiples leyes habilitantes, vaciando de contenido la separación de poderes.
Desmantelamiento del Estado de Derecho
Bajo el liderazgo de Flores en el Parlamento, se aprobaron normativas que centralizaron el poder y restringieron las libertades civiles:
- 2007: Ley Habilitante que otorgó poder a Chávez para legislar por decreto durante 18 meses, militarizando áreas estratégicas.
- 2008: «Ley Sapo» que obligaba a ciudadanos a cooperar con inteligencia. Fue derogada tras protestas.
- 2010: Ley Orgánica de las Comunas, la cual creó figuras de administración pública no previstas en la Constitución.
- 2010: Reforma de la «Ley Resorte» que extendió el control de contenidos de radio y TV a Internet y medios electrónicos.
- 2010: Ley Habilitante que reforzó el modelo de «Estado comunal» e incrementó la influencia del Ejecutivo sobre el sector privado.
Responsable de la continuidad entre Chávez y Maduro
Cilia Flores fue la operadora jurídica clave para garantizar la continuidad del poder tras la enfermedad y muerte de Hugo Chávez.
Como Procuradora General, Flores impulsó la tesis de que Chávez podía continuar en funciones sin juramentarse formalmente en enero de 2013. Esta interpretación evitó que se declarara la «falta absoluta» y permitió que Nicolás Maduro encabezara el Ejecutivo como vicepresidente, obviando el mandato constitucional que exigía que el presidente de la Asamblea Nacional asumiera el cargo.
Tras la muerte de Chávez, Cilia Flores blindó la constitucionalidad de la candidatura de Nicolás Maduro como presidente encargado, al facilitar su elección y posterior juramentación en abril de 2013. A partir de allí, su rol se transformó en el de una «operadora invisible» que articulaba el poder transversalmente fuera del foco público.
El «Clan Flores»: nepotismo y redes de influencia
El círculo cercano de Cilia Flores está compuesto por al menos 30 parientes, de los cuales 17 han ocupado cargos públicos estratégicos. Se estima que entre 40 y 47 familiares formaron parte de la nómina de la Asamblea Nacional durante su gestión.
Pero las figuras clave del “Clan Flores” en el Estado son:
- Carlos Erik Malpica Flores (sobrino): ocupó 16 cargos entre 2005 y 2016, incluyendo Tesorero de la Nación y director en PDVSA, manejando la totalidad de los recursos de la República.
- Walter Jacob Gavidia Flores (hijo): fue juez penal en Caracas y directivo de la Fundación Propatria 2000.
- Bladimir Flores (hermano): jefe de seguridad de la Asamblea Nacional y alto cargo en el CICPC.
- Giuson Fernando Flores (exesposo): director del SAIME (2024).
- Magaly Gutiérrez Viña (exnuera): ministra de Salud y presidenta del IVSS (2022-2026).
Control judicial y neutralización de la oposición
Indica el informe de Transparencia Venezuela que Cilia Flores diseñó un Poder Judicial a la medida mediante la designación de magistrados leales —»magistrados exprés»—, lo que permitió anular cualquier control sobre el Ejecutivo.
- Bloqueo de la Asamblea Nacional (2015-2016): tras la victoria opositora en las parlamentarias de 2015, Flores participó en la designación irregular de 13 magistrados principales. Posteriormente, el TSJ declaró en «desacato» a la Asamblea Nacional y anuló todos sus actos.
- Asamblea Nacional Constituyente (2017): Flores formó parte de este ente que usurpó las funciones legislativas y aprobó leyes para criminalizar la disidencia a través de instrumentos como la Ley contra el Odio.
- Control electoral: su influencia aseguró que figuras como Indira Alfonzo y Tania D’Amelio transitaran entre el CNE y el TSJ, lo que garantizó árbitros alineados con el gobierno.
- Ratificación de resultados de 2024: Caryslia Rodríguez, presidenta del TSJ vinculada a la pareja presidencial, certificó los cuestionados resultados de la elección presidencial de 2024 anunciados por Elvis Hidrobo Amoroso en el Consejo Nacional Electoral.
El colapso de Cilia Flores
El sistema de poder estructurado por Cilia Flores colapsó el 3 de enero de 2026 con su detención y la de Nicolás Maduro en Caracas, tras una operación militar de Estados Unidos.
La acusación penal en EE. UU. señala a Flores como pieza de una estructura de narcoterrorismo. Se le acusa de haber aceptado sobornos en 2007 para intermediar con narcotraficantes y de trabajar conjuntamente con Maduro en el tráfico de 200 a 250 toneladas de cocaína anuales para 2020.
Cilia Flores fue sancionada por EE. UU., Canadá y la Unión Europea por socavar la democracia. Hasta febrero de 2026, Suiza congeló aproximadamente USD 880 millones vinculados a la pareja y sus allegados.
Tras su salida del poder, Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina y desplazó progresivamente a los aliados de Cilia Flores —entre ellos Álex Saab y Tarek William Saab— y reestructuró la seguridad del Estado.
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