La promoción del progresismo y la agenda “woke”, incluidos los derechos LGBTQ+, el feminismo radical, los derechos reproductivos, el indigenismo y la promoción de la inmigración, habrían sido el verdadero destino de casi mil millones de euros con los que la Unión Europea financió a ONG en América Latina entre 2014 y 2024, cuando se supone que era dinero destinado al desarrollo.
Así lo revela el informe “La ‘marea rosa’ de la ayuda de la UE a América Latina («The Pink Tide of EU Aid») elaborado por el Centro de Derechos Fundamentales-Oficina de Madrid que investiga la financiación de la Unión Europea a oenegés latinoamericanas durante una década.
El estudio también critica la falta de transparencia y rendición de cuentas en la asignación de estos fondos y sugiere que la UE está exportando su propia agenda política y cultural a la región. Esto, aun en detrimento de las necesidades locales genuinas y en apoyo de grupos alineados con el neomarxismo.
El reporte subraya que Unión Europea intensificó este financiamiento, especialmente después de que Estados Unidos, bajo la administración Donald Trump, redujera su apoyo a programas similares.
Sustitución de USAID por la Unión Europea
El informe refiere que la Unión Europea canalizó cerca de mil millones de euros —exactamente € 939 500 millones— a más de 800 ONG en América Latina entre los años 2014 y 2024. Los fondos, contrario a su supuesto propósito de ayuda al desarrollo, se desviaron al fomento de una agenda ideológica «woke» y neomarxista en la región, lo que contribuyó a la denominada «marea rosa».
Este financiamiento de la UE se intensificó luego del cese de suministro de fondos de la USAID por parte de la administración de Donald Trump, lo que dejó a la UE como el principal financiador público de estas organizaciones. La falta de transparencia y rendición de cuentas en la asignación y uso de estos fondos sugiere un «imperialismo moral» por parte de la UE que impone ideologías occidentales en una región predominantemente conservadora.
El estudio revela que la cifra anteriormente citada proveniente de los contribuyentes europeos que se dirigió a más de 800 ONG en América Latina durante la última década estaban destinados a necesidades de desarrollo, pero en gran parte, fueron desviados hacia una agenda ideológica predeterminada.
El financiamiento de la Unión Europea a ONG a nivel global experimentó un aumento significativo, a saber, de € 3 mil millones en 2014 a casi € 11 400 millones en 2022, un incremento de casi el 400 %. Subraya el informe que América Latina, ajustada por población y tamaño, parece ser un objetivo preferente para los desembolsos de ayuda de la UE.
Ideología y la «marea rosa» neomarxista
El informe del Centro de Derechos Fundamentales argumenta que la «marea rosa» que resurgió en América Latina no es simplemente un cambio político, sino una «mutación gramsciana de las ‘olas rojas’ de la vieja escuela marxista», donde «viejos marxistas han venido disfrazados con la paleta de colores del arcoíris, bajo el culto general del wokeismo».
Señala que la hoja de ruta de estas élites neomarxistas hacia el dominio sigue un «manual gramsciano inconfundible: una lucha por la cultura, el lenguaje y el discurso como precondiciones para tomar el poder y afianzarse en él».
El estudio identifica siete categorías principales de oenegés financiadas por la UE que promueven agendas ideológicas progresistas:
Interseccionalidad y «transversalización»
Las ONG a menudo abordan múltiples causas —género, raza, medio ambiente— bajo el paraguas de la interseccionalidad, un «paradigma occidental importado que carece de profundidad cultural en una región de tendencia conservadora».
Como ejemplos incluyen a ALDEA en Ecuador, que busca una «sociedad inclusiva, intercultural, equitativa» con foco en «derechos humanos, género e interculturalidad»; así como El Abrojo en Uruguay, que aboga por «educación sexual en la primera infancia» y una «cultura de consumo cuidadoso de drogas».
Lobby LGBTQ+
Se destinan fondos a ONG que promueven activismo LGBT, «ciudadanía LGBT» y «derechos trans», a menudo desviándose de objetivos iniciales como la prevención del VIH.
Se destaca como ejemplo el proyecto «Adelante con la Diversidad» en la región andina, financiado por la UE en asociación con Hivos Latinoamérica, que busca contrarrestar el «discurso antiderechos» de «liderazgos religioso-fundamentalistas».
Feminismo radical
El financiamiento de la UE apoya una forma de feminismo que ha «pivotado hacia la igualdad de resultados —cuando no a una guerra cultural frontal contra formas de patriarcado que entiende como abarcando la heteronormatividad, las fronteras y el capitalismo mismo—». Esto se traduce en la promoción del aborto, la causa LGBT y el movimiento trans. Cita la «ColecFva Feminista» en El Salvador, por ejemplo, que recibió fondos significativos mientras litigaba contra el estado por negar derechos de aborto.
Derechos sexuales y reproductivos
Una subcategoría centrada en el aborto y la «planificación familiar» de la cual PromSex en Perú es el mayor receptor en este grupo, a pesar de haber enfrentado escándalos de abuso sexual internos.
Indigenismo y racialismo
La UE financia Organizaciones Políticas Indígenas (OPI) que, en lugar de centrarse en la asimilación o necesidades prácticas, promueven una «agenda identitaria que corre el riesgo de avivar el resentimiento y la separación», refiere el informe.
Se mencionan prácticas como la «salud intercultural» basada en medicina popular no probada y el apoyo a grupos que se oponen a proyectos de desarrollo legítimos en nombre de «derechos indígenas».
Derechos de los migrantes y libre circulación
ONG financiadas por la UE en países de tránsito como México y Centroamérica «a menudo presionan por una seguridad fronteriza más laxa mientras enmarcan la libre circulación como un derecho humano». Estas organizaciones, como el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova en México, promueven «alternativas a la detención para migrantes ilegales» y rechazan explícitamente las «fronteras externas».
Medios de comunicación y «libertad de prensa»
Se trata de fondos de la UE dirigidos a iniciativas periodísticas, bajo el pretexto de «vitalidad mediática» o «combate a la desinformación», los cuales terminan financiando las agendas sustantivas que estos medios transmiten.
Como ejemplos, el informe cita la Revista Crisis en Argentina, la cual arremete contra el ‘imperialismo’ y ocasionalmente blanquea los regímenes comunistas y socialistas»; así como también Memetic Media en Paraguay, que «combate la ‘desinformación’, el ‘discurso de odio’ en línea y la ‘violencia digital'» a menudo con un sesgo político.
Fallas burocráticas y falta de transparencia
El informe hace énfasis en la falta de supervisión, pues se observa un grave fallo burocrático en cuanto a cómo se identifican los beneficiarios, se asigna la ayuda y se auditan los contratos.
Refiere que, aunque la UE publica datos a través de su Sistema de Transparencia Financiera (FTS), la información a menudo es incompleta. Por ejemplo, los importes inferiores a € 10 000 se redondean a cero en los archivos Excel descargables desde el portal web de FTS, pero aparecen a través de la función «explorar», que es más tediosa.
Además, en proyectos multi-ONG, las asignaciones individuales no siempre se desglosan, lo que lleva a «una invitación a solicitar más información», pero con poca claridad efectiva.
El informe apunta que la UE ha sido criticada por su propia falta de transparencia interna, como en el escándalo LIFE y el «Qatargate», mientras que «continúa sermoneando a países —desde Georgia hasta Hungría, y principalmente Paraguay en América Latina— que toman medidas para arrojar luz sobre ONG opacas que ejercen una influencia decisiva en su producción legislativa, ciclos de noticias e incluso resultados electorales».
Se denuncia una doble moral de la Unión Europea, pues si fondos extranjeros se dirigieran a ONG europeas con una ideología diferente, «no habrían pasado la prueba», mientras que la UE equipara las normas de transparencia con medidas prescriptivas contra las ONG.
Influencia ideológica
El informe destaca que la ayuda de la Unión Europea no es neutral, sino que se desvía hacia una agenda ideológica predeterminada.
Igualmente se subraya el rol de George Soros en el financiamiento, pues hay una «superposición sorprendente» con las redes filantrópicas de la Open Society Foundation (OSF) de este, con varias ONG que reciben financiación simultánea de la UE y la OSF.
El estudio acusa una injerencia nefasta de la UE a través de este financiamiento el cual genera un «imperialismo moral» que desafía la soberanía y la capacidad de las naciones para controlar la influencia extranjera.
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