“Las múltiples caras del terrorismo en Cuba” es un informe que revela como el régimen cubano a lo largo de su historia se ha valido de la violencia y el terror como herramienta para mantener el poder, tanto dentro como fuera de la isla.
El informe publicado por la Fundación Universitaria San Pablo CEU y el Centro de Estudios, Formación y Análisis Social (CEFAS), muestra cómo desde sus orígenes, la dictadura cubana ha adaptado sus métodos de terror a lo largo de más de seis décadas.
Se trata de un examen sobre el uso y la promoción del terrorismo por parte del régimen cubano desde antes de la Revolución de 1959 hasta la fecha. Se dan a conocer las conexiones de Cuba con actos violentos, grupos insurgentes y organizaciones terroristas en América Latina, África, Europa y Medio Oriente. Asimismo, se incluyen las relaciones con el narcotráfico y la criminalidad organizada.
El informe está suscrito por Matías Jove y John Suarez, mientras que, en la introducción, María San Gil enfatiza la necesidad de que la Unión Europea reconsidere su postura hacia Cuba, especialmente en el contexto de su supuesta vinculación con grupos designados como terroristas por la UE.
Promoción del terrorismo

La dictadura cubana utiliza y promueve el terrorismo como una estrategia central de su gestión. Así fue para instaurarse en el poder, como para permanecer en él. Una acción que evoluciona hacia una entidad que se relaciona con redes de crimen organizado transnacional.
El informe advierte que el uso de la violencia política y el terrorismo en Cuba no es un fenómeno aislado o nuevo, sino una práctica que el castrismo adoptó y perfeccionó desde, incluso, antes de la Revolución Cubana.
En este sentido, recuerda que Fidel Castro estaba vinculado a la violencia política desde su juventud universitaria y la prensa de la época lo relacionó con, al menos, tres asesinatos o intentos de asesinato, aunque nunca fue condenado por falta de pruebas.
También se cita, entre otros, su participación de Fidel Castro en expediciones internacionales violentas, como la frustrada invasión a República Dominicana en 1947 y su implicación en el “Bogotazo» en Colombia en 1948, donde «deambuló por las calles de Bogotá repartiendo propaganda antiamericana» y se armó con fusiles.
Revolución cubana a base de terrorismo
Refiere el estudio que Domingo René García Collado, exjefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio, reconoció: «esta Revolución se hizo a base de terrorismo».
Otros ejemplos de terrorismo urbano referidos incluyen el estallido de «cien artefactos a la vez en la capital del país» el 8 de noviembre de 1957. También se mencionan secuestros aéreos, como el del 21 de octubre de 1958, el primero en la historia de Cuba, ordenado por Fidel y Raúl Castro para incorporar aviones a las Fuerzas Aéreas Revolucionarias.
Asimismo, el Movimiento 26 de Julio implementó la consigna de «las tres C: cero cine, cero compras y cero cabaret» y ejecutó actos terroristas en lugares públicos que causaron centenares de heridos y muertos.
Exportación del terrorismo
Luego del triunfo de la revolución cubana en 1959, Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara buscaron exportar su modelo revolucionario, principalmente a través de la estrategia del foquismo, que enfatizaba el uso intensivo del terror.
Castro defendía que “las balas, no lo votos” representaban la vía revolucionaria para alcanzar el poder. Entretanto, el “Che” Guevara afirmó: «El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal».
Se hace referencia en el informe a invasiones y apoyo a guerrillas en América Latina:
- intentos de invasión en Panamá (1959) y República Dominicana (1959);
- apoyo a grupos armados en Haití;
- creación del FSLN en Nicaragua;
- provisión de armas y entrenamiento a grupos terroristas como las FALN en Venezuela;
- fundación del ELN y apoyo a FARC y M-19 en Colombia;
- unificación y apoyo a la «ofensiva final» del FMLN en El Salvador;
- unificación y armamento de grupos terroristas en Honduras y Guatemala.
Se indica que la revolución cubana está conectada con el Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación en España, responsable de la muerte de la niña Begoña Urroz en 1960.
Igualmente se menciona el plan para detonar 500 kilos de explosivos en grandes superficies y en la Grand Central Terminal de Manhattan en 1962, llevado a cabo por diplomáticos cubanos expulsados. Apoyo a organizaciones como Weather Underground y FALN (Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Puerto Rico), responsables de atentados en EE. UU., entre ellos el de Fraunces Tavern en Nueva York.
Agrega el financiamiento y entrenamiento militar a líderes africanos de varios países y la Conferencia Tricontinental de 1966, calificada como un evento clave donde Fidel Castro «reunió a terroristas de todo el mundo y defendió ante más de 500 líderes internacionales que el camino para llegar al poder era el de las balas, no las urnas”.
Terrorismo en la era soviética y el auge del COT
El informe dice que, a pesar de la subordinación a la Unión Soviética a partir de 1968, Cuba no abandonó el terrorismo. Por el contrario, la alianza con la URSS la proveyó de una herramienta más disciplinada, confiable y eficiente para fomento de la violencia, incluido el terrorismo, ahora a una escala más amplia y profunda.
Cuba llegó a tener el noveno ejército del planeta y envió misiones militares y personal a África y el Medio Oriente (Argelia, Irak, Libia, Siria, Yemen del Sur, Granada y Nicaragua), incluso con presencia de brigadas de tanquistas cubanos bajo bandera siria en la Guerra de Yom Kippur (1973).
La distribución del «Mini manual del guerrillero urbano» de Carlos Marighella por órdenes de Fidel Castro, promovió técnicas terroristas como secuestro, toma de rehenes y sabotaje.
Se consolidó la colaboración con Al-Fatah desde 1965, mediate el entrenamiento de centenares de terroristas palestinos en Cuba y el envío de instructores cubanos a campos en el Líbano, Libia y Yemen.
Tras el colapso soviético, las conexiones con el narcotráfico y el crimen organizado transnacional se convirtieron en un elemento estructural para su viabilidad. Se cita que un informe desclasificado de la CIA de 1989 resaltaba las relaciones entre el gobierno cubano y el narcotráfico, erigido este como política de
Entre otras acciones, subraya que la dictadura cubana contribuyó al establecimiento y expansión de la red de narcotráfico en Venezuela y la consolidación del Cartel de los Soles dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas.
Se afirma que el régimen cubano protege y sirve algunas rutas del narcotráfico desde territorio venezolano a Estados Unidos.
Continuidad y alianzas actuales
terrorismo y al crimen organizado y se convirtió en un «actor internacional de crimen organizado trasnacional» o un «estado mafioso.»
Se refiere el apoyo a ETA, al ELN, las FARC, las FALN puertorriqueñas, al tiempo que desarrolla una ingente labor de propaganda y diplomacia por todo el mundo para legitimar el terrorismo.
Cuba no condena a Hamás y legitima su actividad terrorista, al tiempo que culpa a Israel de la crisis en la región. Tras el 7 de octubre de 2023, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba «eludía condenar el atentado y culpaba a Israel de la situación». Hubo una marcha en apoyo a Hamas en Cuba en noviembre de 2023.
Se afirma que Cuba, directamente y a través de Venezuela, suministra inteligencia a Hamas y Hezbolá. Se hace referencia a la existencia de campos de entrenamiento militar para terroristas de Hezbolá en Isla Margarita, Venezuela, con apoyo de Cuba. Colaboración entre el G-2 cubano y el régimen venezolano para otorgar nacionalidades falsas a miembros de Hezbolá.
Terrorismo como herramienta política
El informe del CEU-CEFAS concluye que el régimen cubano pasó de utilizar el terrorismo como «un arma de guerra para llegar al poder» a transformarse en «una herramienta política» que le permite «tejer su red comunista en el mundo».
Destaca que después de la desintegración de la URSS, Cuba se propuso ser el bastión del marxismo/comunismo en el mundo y que encontró en los grupos terroristas un aliado contra Occidente.
Finalmente exhorta a la Unión Europea a «abrir los ojos y añadir a Cuba en la lista de organizaciones terroristas», al menos por solidaridad con el pueblo cubano y español que han sufrido el terror. Apunta que la participación en actividades de un grupo terrorista con suministro de información o medios materiales, se considera un acto terrorista según disposiciones de la UE.
Vea en Sin Filtros “Audiencia Fatico del Pollo Carvajal en NY: Narcoterrorismo y Cartel de los Soles”: