La guerra invisible de la desinformación se libra en la sociedad actual con el objetivo avieso de controlar la opinión pública, así como debilitar y echar abajo los cimientos de la institucionalidad democrática. Se trata de un conjunto de estrategias que afectan la política global, los procesos electorales a través de la manipulación de la verdad y la realidad en los medios y las redes sociales.
La desinformación es una herramienta poderosa que se utiliza para cambiar la narrativa, influir en decisiones y moldear la realidad según los intereses de los poderosos. En esta era digital, las falsas noticias se difunden rápidamente para afectar la percepción sobre temas cruciales.
Rocío Cruz, periodista, directora de comunicaciones de la Red de Expertos y Analistas Latinoamericanos (REAL) y experta en temas de geopolítica y seguridad, aborda el uso de la desinformación —información falsa, intencionada o no— como arma en los conflictos actuales.
Desde los medios, las redes sociales y diversas instituciones —entre ella las universidades— se manipulan narrativas y se convierte a la desinformación en una herramienta geopolítica fundamental dirigida a distorsionar la realidad en beneficio de los intereses de quienes detentan el poder.
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Conceptos fundamentales
En primer término, Rocío Cruz hace referencia a conceptos que es preciso y manejar para comprender la problemática. De este modo, advierte que es fundamental diferenciar entre:
Desinformación:
Se define como la difusión deliberada de información falsa o engañosa con la intención de manipular, confundir o influir en las percepciones y decisiones del público. Es creada y compartida conscientemente para causar un perjuicio o para obtener beneficios económicos, políticos o ideológicos.
Información incorrecta o errónea:
En inglés la define el término “misinformation”. A diferencia de la desinformación, hace referencia a la difusión de información incorrecta o engañosa emitida sin intención maliciosa. Las personas la comparten creyendo que es verdad. La clave radica en la intención.
Guerra de información:
Es el uso de la gestión de la información y las tecnologías para obtener una ventaja competitiva sobre un adversario en cualquier confrontación —sea militar, comercial, económica o de cualquier otro tipo—. Incluye difusión de propaganda, desmoralización y alteración de datos para debilitar al oponente.
La desinformación es histórica
Rocio Cruz advierte que la desinformación no es un hecho nuevo, sino que ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad.
Refiere, por ejemplo, al primer caso documentado de desinformación que se conoce ocurrió en el antiguo Egipto, con el faraón Ramsés II, quien tras la batalla de Kadesh, mandó a hacer inscripciones exaltando exageradamente sus victorias militares.
Igualmente, recuerda que, en la Roma antigua, la «damnatio memoriae» era una condena que consistía en borrar a una persona de la historia, eliminando su rostro de las monedas y registros.
En cada etapa de la historia la verdad depende de quien es el que la cuenta.
Desinformación como herramienta geopolítica y de control social

La desinformación es una práctica que en la actualidad está modificando la geopolítica mundial. Rocio Cruz alerta de que todos estamos participando activamente de ella sin siquiera saberlo y, al replicar dicha desinformación, la sociedad le hace un favor a quien la emite e impone.
El objetivo de la desinformación es golpear duramente las instituciones democráticas con el fin de deslegitimarlas. De esto son responsables los enemigos de las sociedades libres, quienes se dedican a debilitar y erosionar el concepto de verdad.
Asimismo, establece que las redes sociales son plataformas clave para la difusión de estas estrategias, junto con los medios de comunicación, influenciadores y universidades. El propósito subyacente es implantar una narrativa oficial, independientemente de que esa narrativa sea o no real o se adapte o no a los hechos que la gente está viviendo.
La evolución tecnológica ha acelerado la difusión, de modo que una noticia falsa se demora 4 horas en darle la vuelta al mundo, mientras una verdadera tarda 12 horas. Esto convierte a los usuarios, a menudo sin mala fe, en soldados digitales que propagan la desinformación.
Actores de desinformación
Rocio Cruz explica que la desinformación es generada por diversos actores que se valen de estrategias sofisticadas para cumplir su cometido:
Así tenemos:
Estados:
Rusia es señalada como una de las naciones con un aparato de desinformación y de propaganda de los más poderosos del mundo y que cuenta con una enorme escuela de desinformación heredada de la época soviética.
- Instituciones como la Academia del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR); la Academia del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas;
- la Universidad Estatal de Moscú (Facultad de Periodismo);
- el Instituto de Estudios Estratégicos de Rusia (RISI) y el Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú, son mencionadas como centros clave de formación en guerra cognitiva, manipulación de la opinión pública;
- el poder blando o soft power (en inglés), que es la capacidad de un país para influir en otros a través de la atracción y la persuasión, más que por la coerción o el pago;
- y las granjas de soldados digitales.
Gobiernos y regímenes:
La apropiación de los medios de comunicación por parte de los gobiernos —como Telesur en Venezuela— es una práctica común para crear cajas de resonancia y para magnificar sus propias narrativas.
Influenciadores y medios digitales:
Los influenciadores y canales de YouTube que, sin tener información acerca de quiénes son, se hacen de audiencias de hasta 2 y 3 millones de seguidores, se convierten en instrumentos para difundir información a través de mecanismos de robots y manejo de narrativas.
Partidos políticos:
Utilizan la desinformación para impulsar elecciones y candidatos.
Estrategias de desinformación
Entretanto, las estrategias de la desinformación son:
Creación de falsas narrativas en laboratorios:
La información es diseñada y producida en entornos controlados.
Uso de algoritmos:
Los algoritmos de las redes sociales refuerzan las ideas preconcebidas, creando una estructura de pensamiento de la que es difícil salir.
Repetición de mentiras:
Siguiendo la premisa de Goebbels, repiten una mentira muchas veces y la convierten en verdad.
Manipulación de videos y contenido (Deepfake):
Técnica de inteligencia artificial que se utiliza para crear videos o imágenes manipuladas digitalmente que parecen muy reales, donde una persona es reemplazada por otra en una imagen o video existente.
Operaciones psicológicas:
Para influir en el estado de ánimo y las decisiones de la población.
Consecuencias de la desinformación
- Erosión de la verdad: la verdad desafortunadamente se deforma en segundos.
- Deterioro democrático: la desinformación golpea duramente a las instituciones democráticas.
- Vulnerabilidad del ciudadano: las personas pueden ser utilizadas como soldados digitales y replicadores de información creada en un laboratorio.
- Dificultad para rectificar: aunque existan mecanismos de «fact check«, el daño causado por la desinformación es a menudo monumental y difícil de revertir una vez que la información entra de primero al cerebro.
- Impacto cognitivo: la posibilidad de modificar el cerebro y la construcción de una idea de las personas es una preocupación creciente.
- Implicaciones jurídicas: se plantea la pregunta de si los propagandistas son combatientes y objetivos legales y legítimos. Un ejemplo de ello es el caso de hermanos franceses que murieron en Siria haciendo propaganda para ISIS.
Vea en Sin Filtros “Desinformación: Guerra Silenciosa El Control de la Opinión Pública”: