El V Congreso del Ejército de Liberación Nacional (ELN) dejó sentado que la legalidad no es un asunto de interés para el grupo terrorista colombiano que hace vida en territorio venezolano. De allí que no sea otra cosa que invención fantasiosa, cualquier afirmación que apunte a su desarme y acople a los dictámenes y parámetros de la democracia.
Y es que el ELN mantiene una estrategia que combina la lucha armada como instrumento fundamental con la apertura a soluciones políticas, pero siempre bajo la premisa de que las vías legales están cerradas para las luchas populares. La participación en diálogos es una táctica para examinar la «voluntad real» del Estado. Es decir, la doble moral de estos terroristas está plasmada en el documento surgido del encuentro, “Guerra Revolucionaria, Poder Popular y Nueva Nación”.
El ELN apunta la construcción de «poder popular» y la consolidación de un «movimiento social y político» con sentido insurgente, lo que incluye la movilización de masas, la gestión pública, la disputa electoral y la formación de líderes.
Ratificaron lo establecido en un congreso anterior, la defensa de la revolución bolivariana de Venezuela en caso de una agresión violenta por parte del imperialismo.
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Desgastar al “enemigo”
Para la izquierda, en general, y guerrilla terrorista, en particular, no hay adversarios sino enemigo al que hay que eliminar. En tal sentido, el documento reconoce la complejidad de la guerra urbana y la necesidad de una «alta especialización y profesionalismo» para operar en este entorno, golpeando «objetivos estratégicos del enemigo». Se busca la aplicación de la «Nueva Visión de Operar (NVDO)» para desgastar al enemigo y contrarrestar su tecnología.
Es más, promueve la participación activa del pueblo en la guerra, a través de una «fuerza insurreccional de masas» que va más allá de las milicias e incorpora diversas guardias populares, la desobediencia civil y las estrategias de «golpe blando.»
El ELN es consciente de la «ofensiva militar integral enemiga» y plantea medidas rigurosas de seguridad, inteligencia y adaptación tecnológica para preservar la fuerza y mantener la operatividad.
Estrategia general y posición frente al conflicto
El V Congreso del ELN reafirmó su identidad como una organización alzada en armas «porque entendimos que las vías legales estaban cerradas para las luchas del pueblo; hoy así lo seguimos considerando».
La organización terrorista considera que la participación en diálogos de paz es una táctica, no un cambio de su visión fundamental. Por ello, asisten a los diálogos «para examinar la voluntad real del gobierno y del Estado colombiano; si en este examen concluimos que no son necesarias las armas, tendríamos la disposición de considerar si dejamos de usarlas». Plantean una supuesta postura de cautela ante una posibilidad de desarme.
Acordaron que sus esfuerzos estarían dirigidos en lograr «liderazgo nacional, alrededor de la propuesta de nueva nación». Quieren construir un consenso de nación y un movimiento político y social, junto a la insurgencia popular, accionando hacia una crisis de gobernabilidad que conlleve al nuevo modelo que pretenden instituir. La consolidación del comunismo sería la única manera de dejar las armas.
Conducción de masas nacional
El V Congreso del Ejército de Liberación Nacional (ELN) aprobó la creación de la Conducción de Masas Nacional (CMN), como «un instrumento de la dirección del ELN para la cohesión y la acción social y política de cara al país y al mundo”. Este buscará desarrollar un plan nacional de masas, orientar la acción política y social de la fuerza de masas, proyectar y desarrollar los acumulados de masas, y articular estos acumulados con el resto de la nación y las luchas populares internacionales.
Se acordó la creación de unas estructuras denominadas “Joropo” y “Joropitos”, en los que el «joropo nacional» es un espacio consultivo y de armonización convocado por la CMN, entretanto los «joropitos» operan a nivel regional y urbano para el desarrollo de «convento».
Procuran la integración urbano-rural concebida como «parte de un proceso de construcción del ELN, que mira de forma integral la ciudad región y los espacios urbanos, suburbanos y rurales». Las ciudades prioritarias son Barranquilla, Cartagena, Cúcuta, Bucaramanga, Barrancabermeja, Medellín, Bogotá, Cali, Popayán, Neiva.
El objetivo estratégico es construir «direcciones únicas de ciudad» en un horizonte estratégico, iniciando con direcciones unificadas de masas en un año, armonizando la actuación de los acumulados de ambas partes en instrumentos como «Teatro-Cepal» y «Convento.»
El resto de la organización contempla diversas estructuras que van desde un departamento ideológico que apunte hacia la opinión pública, la formación de la militancia y conducir el plan de trabajo nacional para el eje. Una dirección nacional (DN) integrada por 17 miembros; un Estado Mayor Nacional (EMN), encargado de conducir el plan militar nacional, ejecutar misiones, formar a la fuerza, hacer seguimiento a planes regionales y dinamizar la creación de EMR (Estados Mayores Regionales) y EMU (Estados Mayores Urbanos).
Lucha armada revolucionaria e insurgencia popular
Para el V Congreso del Ejército de Liberación Nacional (ELN) es fundamental confrontar, desgastar, empantanar, neutralizar y romper el diseño “enemigo” de campañas de aniquilamiento del movimiento insurgente y popular, es el objetivo.
Se plantean recuperar áreas perdidas, desfocalizar la confrontación, para lo cual la estrategia es golpear los objetivos estratégicos del “enemigo”, mediante un diseño estratégico regional, con énfasis en lo urbano. Su objetivo es legitimarse ante la población.
Ante la capacidad del “enemigo” acordaron enfatizar en la seguridad de la información, evitar localizadores, eliminar rutinas, control del mando para evitar desmovilizaciones. Es necesario neutralizar tecnología enemiga, incluyendo el poder táctico de la aviación.
Procuran un alto nivel de especialización y profesionalismo en la operatividad urbana, avanzando de lo simple a lo complejo. Se pronuncian por mantener una mentalidad de guerra permanente, clandestinidad, compartimentación, nucleación interna y desarrollo de especialidades. Señalan que la ciudad como «retaguardia enemiga» y «epicentro económico» ofrece «amplia variedad operativa: económica, política y militar».
Llaman a aplicar la «Nueva Visión de Operar (NVDO)» para golpear al enemigo detrás de sus líneas y causar daños en infraestructura y efectivos. También aplicar guerra irregular y guerra regular y no dejarse aislar de la población; contrarrestar los adelantos tecnológicos y aplicar la guerra de guerrillas. Sabotear a las Fuerzas Armadas.
Plantean que la «insurgencia popular va más allá de la lucha militar de masas, es la capacidad de las masas para desarrollar su propio poder. Acordaron estudiar el «golpe blando» del Pentágono como estrategia de guerra integral que combina «preparación insurreccional de sectores sociales, con comandos militares especializados y la intervención militar imperialista».
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