El actual proceso transición política en Venezuela tutelado por el gobierno de Estados Unidos plantea la incómoda presencia de Diosdado Cabello en el poder de manera temporal, todo en procura de evitar en el país un caos interno mayor.
Así lo estima el experto en temas de defensa y seguridad, José Humberto García, en conversación con Venezuela Política y Sin Filtros, quien analizó el proceso venezolano en el cual la administración de Donald Trump juega un papel determinante en la desarticulación del sistema actual.
Como se sabe, tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores se puso en práctica un plan estructurado en etapas que busca la estabilización institucional, la recuperación económica y la salida de influencias extranjeras como las de Rusia, China e Irán del territorio de Venezuela.
En su análisis, García proyecta un camino hacia la justicia y la reinstitucionalización y advierte que los responsables de crímenes de lesa humanidad deberán rendir cuentas.
Transición política en Venezuela: un proceso tutelado por EE. UU.
José Humberto García define la transición política en Venezuela como un proceso tutelado por el gobierno de Estados Unidos en cabeza de Donald Trump e identifica al Estado venezolano no como una entidad política tradicional, sino como una «corporación criminal» que instrumentalizó las instituciones.
Para García estas dos definiciones son fundamentales para entender en toda su dimensión el proceso de cambio que opera en Venezuela y que se estructura en tres etapas críticas:
- estabilización,
- recuperación (civil e institucional) y
- transición (procesos electorales).
En la actualidad, Venezuela se encuentra en la fase de estabilización, la cual opera de manera acelerada y que se caracteriza por el hecho de que el control de facto de la dirección del Estado pasó de Caracas a Washington, específicamente bajo la supervisión del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio.
Esta etapa se traduce, fundamentalmente, en el desmantelamiento progresivo del «chavismo» desde adentro.
Tal hecho se observa en la expulsión de actores extrarregionales, a saber, Cuba, Rusia, Irán y China, así como por la gestión de recursos energéticos a través de intermediarios internacionales para evitar el embargo de acreedores.
El objetivo final es una reinstitucionalización que evite el caos y garantice la justicia, particularmente respecto a figuras de alta peligrosidad como Diosdado Cabello, advierte José Humberto García.
¿Cuál es el marco estructural de la transición política en Venezuela?
El modelo planteado por Estados Unidos se estructura, como se sabe, en las tres etapas evolutivas ya citadas, el cual se desarrolla sin que pueda medirse y estipularse con fechas fijas, pues se trata de un proceso dinámico de «veletas» que deben alinearse, advierte José Humberto García.
1. Estabilización: fase actual que inició hace aproximadamente 45 días y que se enfoca en detener el caos, controlar la violencia y asegurar que el Estado venezolano no colapse totalmente tras la salida de las cabezas del régimen.
2. Recuperación: comprende la reinstalación de la sociedad civil, las instituciones y la economía. Incluye el retorno del exilio y la restauración de la esperanza ciudadana.
3. Transición: es el periodo final que incluye procesos electorales normales y el funcionamiento autónomo de las instituciones frente al ciudadano.
Para medir el avance de la estabilización hacia la recuperación, José Humberto García define seis dimensiones observables:
| Dimensión | Estado actual y observaciones |
| Política interna | Desmantelamiento del estado chavista. Eliminación de «misiones» que servían de cajas chicas. Surgimiento del «neochavismo» que busca lavarse la cara. |
| Actores extrarregionales | Salida de cubanos, rusos, iraníes y chinos. Pérdida de control de estos ejes sobre las decisiones diarias. |
| Liderazgo opositor | Reconocimiento profundo a las autoridades legítimas y discusión sobre su rol formal en la transición. |
| Derechos civiles | Proceso de liberación de presos políticos y retorno de exiliados (en fase de presión inicial). |
| Aparato represivo | Mermando, pero aún peligroso. Diosdado Cabello permanece como una figura de control sobre los organismos policiales y militares. |
| Cronograma tangible | Transición de lo intangible a hechos fundamentales como calendarios electorales o acuerdos de deuda. |
Desmantelamiento del Estado criminal
Para García el estado actual del chavismo es equiparable a un organismo que se «está comiendo a sí mismo». Destaca un conjunto de acciones específicas que demuestran la pérdida de control del régimen:
- Eliminación de misiones: siete misiones históricas fueron eliminadas mediante Gaceta Oficial, lo que indica un recorte de la estructura de financiamiento paralelo.
- Narrativa de las Fuerzas Armadas: el alto mando militar pasó de una narrativa de «guerra de 100 años» a una de «amor y paz» tras su colapso operativo durante la operación de captura de Nicolás Maduro el cual duró apenas 27 minutos.
- Tutela de Washington: Marco Rubio ejerce la dirección de facto del Estado venezolano, mientras que figuras como Delcy Rodríguez operan bajo esta tutela para evitar el caos total.
La salida de actores extrarregionales
José Humberto García refiere que la salida de potencias extranjeras aliadas al régimen chavista es un indicador crítico de la estabilización:
- Cuba: repatriación significativa de ciudadanos cubanos y eliminación de sistemas de comunicación y vuelos directos entre Caracas y La Habana.
- Irán: cierre de la «tubería» Teherán-Caracas. Remoción de personal militar clave en Conviasa que servía a intereses iraníes.
- Rusia: aunque persisten contratos técnicos por el armamento ruso (S-300, Sukhoi), los rusos pierden progresivamente su influencia en las decisiones políticas diarias.
- China: los contratos petroleros y el control sobre sistemas de comunicaciones (CANTV) y vigilancia están siendo renegociados o modificados bajo la nueva realidad geopolítica.
La incómoda presencia de Diosdado Cabello
En su análisis, José Humberto García reconoce la incómoda presencia de Diosdado Cabello —actual ministro del Interior y Justicia en la estructura de poder—, la cual constituye uno de los puntos más incisivos del proceso.
García compara a Cabello con una «bala cerca de una arteria» y alerta que extraerlo de forma violenta o prematura podría causar una «hemorragia» que se traduciría en un caos interno en la Policía Nacional y los componentes militares.
García recuerda que Diosdado Cabello ejerce el control al manejar la Policía Nacional Bolivariana (PNB), el SEBIN, al tiempo de que tiene tentáculos en la Guardia Nacional (CONAS y Grupos de Acciones de Comando).
Refiere, eso sí, que será destituido y procesado una vez que las instituciones estén estabilizadas, pues sus delitos de lesa humanidad y narcotráfico se consideran no prescriptibles ni sujetos a amnistías. «Si no hay justicia, nunca va a haber paz (…) la memoria histórica de los venezolanos jamás queda clara si no se resarce a las víctimas».
Gestión económica y de deuda
José Huimberto García hace referencia también al plano económico y subraya que los Estados Unidos implementan en la actualidad una estrategia financiera para estabilizar el país sin usar recursos de los contribuyentes estadounidenses.
Esto es:
- Comercialización de petróleo: asignación de millones de barriles a empresas especialistas como Vitol y Trafigura.
- Protección de fondos: los ingresos generados se colocan en jurisdicciones como Qatar para evitar que acreedores internacionales embarguen los activos necesarios para la recuperación nacional.
- Reestructuración de deuda: se trabaja en la reestructuración de la deuda externa en tribunales de EE. UU. para preparar el terreno para una economía funcional.
Sobre la Ley de Amnistía
José Humberto García advierte que la Ley de Amnistía recién promulgada es un «Caballo de Troya» en la que se relativiza el crimen. En tal sentido rechaza categóricamente igualar crímenes de lesa humanidad —cometidos de forma sistemática por el Estado— con delitos ordinarios o acciones de protesta civil.
Asimismo, exige la liberación inmediata de la totalidad de los presos políticos, lo cual incluye a militares.
Transición de quinta generación
Por último, José Humberto García sostiene que el proceso en Venezuela es una transición de quinta generación, donde el enfrentamiento no es contra una nación, sino contra una estructura criminal.
Precisa que la fase de estabilización es el paso previo indispensable para evitar el vacío de poder y permitir que el liderazgo legítimo pueda ejercer la política en un entorno seguro y democrático. Advierte que el éxito depende de mantener la presión internacional y proceder con una «evolución rápida» de las instituciones.
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