La política monetaria del régimen de Nicolás Maduro limitó la liquidez del sector bancario venezolano y aumentó los costos para los bancos. Tal circunstancia obedece a las restricciones que tienen lugar desde el tercer trimestre de 2024 en el área bancaria nacional.
Así lo establece el “Informe de coyuntura Venezuela. Abril 2025”, elaborado por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en la sección dedicada al análisis del sector bancario venezolano.
A pesar de estas restricciones, la depreciación cambiaria benefició los ingresos financieros y el patrimonio de los bancos al revalorizar activos y créditos indexados. Sin embargo, se trata de ganancias que no son sostenibles.
Refiere el informe que, aunque las condiciones para los servicios no financieros continúan limitadas, los ingresos operativos crecieron por el volumen transaccional. La liquidez bancaria experimentó un repunte temporal por la recaudación fiscal, pero se mantiene en niveles bajos, entretanto que el crédito se ha estancado o contraído.

Cartera de créditos estancada

El informe de la UCAB refiere que la cartera de crédito del sector bancario venezolano —medida en dólares estadounidenses— se estancó y después disminuyó desde diciembre de 2024, lo que refleja las restricciones de liquidez, si bien la intermediación crediticia mostró un repunte temporal por la depreciación del tipo de cambio.
«A partir del tercer trimestre de 2024, el entorno bancario se ha vuelto más restrictivo debido a las medidas de política monetaria implementadas en octubre de 2024 y febrero de 2025. Estas medidas han endurecido las condiciones de liquidez bancaria y han generado costos significativos”, se lee en el informe.
Asimismo, los ingresos financieros crecieron significativamente desde octubre de 2024, impulsados por la depreciación cambiaria, mientras que los ingresos operativos también aumentaron por el mayor volumen de transacciones. Esto, a pesar de las limitaciones en ajustes de tarifas y transacciones en divisas.
El patrimonio bancario, impulsado por la depreciación cambiaria, mostró un crecimiento pronunciado desde octubre de 2024, aunque este aumento no está sustentado en una estructura que asegure la sostenibilidad a largo plazo.

Consecuencias de la depreciación cambiaria
En tal panorama, esta nueva estructura monetaria limita la intermediación crediticia del sector bancario, lo que se convierte en un gran desafío para la gestión financiera de los bancos.
Del mismo modo, la depreciación cambiaria —acentuada desde octubre de 2024— impactó favorablemente en los resultados financieros y patrimoniales de los bancos. Hay que advertir que esta recuperación no se basa en fundamentos sólidos para la estabilidad a largo plazo.
También la depreciación cambiaria incrementó los ingresos financieros derivados de los créditos indexados, puesto que el valor en bolívares del capital de estos créditos aumenta.
Otra de las consecuencias es que las cuentas patrimoniales se hayan favorecido por la revalorización de los activos en moneda extranjera y por registrar beneficios netos producto de la variación del capital asociado a la indexación de la cartera de créditos.
Pero una nueva alerta surge: «No obstante, estas recuperaciones no se sustentan en fundamentos sólidos que aseguren la estabilidad y sostenibilidad de la gestión bancaria”.
Limitaciones operativas en servicios no financieros
Los analistas de la UCAB consideran que a pesar del crecimiento en los ingresos operativos del sector bancario venezolano —impulsado por el volumen transaccional— la gestión de servicios no financieros sigue siendo limitada por factores importantes.
¿Cuáles factores?
Rezago en tarifas y comisiones
Retraso considerable en el ajuste de tarifas y comisiones bancarias, las cuales no se actualizan desde noviembre de 2022. Esto pese a la alta inflación acumulada y el crecimiento de los gastos de transformación.
Restricciones en transacciones en divisas
Múltiples restricciones para prestar servicios transaccionales en divisas en un entorno bimonetario, a pesar de la existencia de un monto importante de depósitos en divisas. Tal circunstancia estimula el uso de efectivo en divisas fuera del sistema bancario formal.
Resurgimiento inflacionario
El resurgimiento inflacionario afecta los costos operativos de los bancos.
Evolución de la liquidez bancaria
El informe de la UCAB hace referencia a la liquidez bancaria, medida por el indicador Reservas Bancarias Excedentes (RBE)/Captaciones Totales, el cual mostró una significativa contracción después de un repunte en el tercer trimestre de 2024, volviendo a niveles bajos.
Desde octubre de 2024, la liquidez se contrajo debido a tres elementos clave:
- la evolución del dinero primario,
- la trayectoria del tipo de cambio,
- el endurecimiento de la política monetaria restrictiva.
La eliminación de descuentos de encaje y el establecimiento de mayores restricciones incrementaron abruptamente los requerimientos de encaje, pasando el coeficiente exigido de 44 % a 58 %%, lo que dificultó el ajuste por parte de los bancos y llevó a un retorno a los déficits de encaje.
De igual forma, la eliminación de descuentos remanentes para dar lugar a un descuento único de valor fijo equivalente al déficit de encaje ocurrido el 10 de febrero de 2025 redujo significativamente los déficits en el corto plazo. Adicionalmente, se duplicó la Tasa de Interés Base Anual para el Cobro del Déficit de Encaje (TIBACDE), lo que aumentó significativamente el costo de incurrir en déficits.
Las referidas medidas son fuertemente restrictivas a mediano plazo. La duplicación de la TIBACDE hace mucho más costoso incurrir en déficits. El descuento único fijo se hará proporcionalmente menor a medida que crezcan las captaciones, incrementando el coeficiente de encaje exigido. Se espera que, para junio de 2025, el coeficiente exigido regrese a niveles cercanos a los de octubre.
Comportamiento del crédito
Seguidamente, el informe de la UCAB hace mención a la cartera de crédito total de la banca —medida en dólares estadounidenses— se estancó a partir de octubre de 2024 y experimentó una caída continua desde diciembre de 2024 hasta febrero de 2025.
Agrega que la agudización de las restricciones de liquidez bancaria llevó a una contracción del crédito. La banca pública tuvo una reacción contractiva inmediata, mientras que la banca privada empezó a decrecer en diciembre de 2024.
Destaca que el Coeficiente de Intermediación Crediticia (CIC) mostró un repunte inicial después de las medidas restrictivas de octubre de 2024, a pesar de la contracción del crédito. Esto se relaciona con la depreciación cambiaria, ya que la cartera de crédito (numerador del CIC) está plenamente indexada mientras que los depósitos (denominador) lo están parcialmente. La depreciación incrementa el valor del numerador en bolívares.
Dinámica de los depósitos en divisas
Refieren los analistas que el peso de las captaciones en divisas en el total de depósitos de la banca se ha mantenido bajo —alrededor del 23 % a febrero de 2025—, a pesar de la inestabilidad cambiaria.
La baja participación puede estar relacionada con la permanencia de una brecha cambiaria y el mantenimiento de costos transaccionales.
Estos depósitos representan un monto importante que no se aprovecha para la intermediación crediticia debido a las restricciones, limitando el apalancamiento del aparato productivo.
Ingresos financieros y operativos
Los ingresos financieros —continúa el reporte— experimentaron un crecimiento significativo a partir de octubre de 2024, impulsados por la depreciación cambiaria. Los ingresos operativos también mostraron una tendencia al alza, asociada al volumen transaccional.
Hubo un aumento importante entre septiembre de 2024 y enero de 2025 de 235 %, directamente relacionado con la depreciación del tipo de cambio y la revalorización del capital de los créditos indexados.
El crecimiento de los ingresos operativos continuó en el segundo semestre de 2024, impulsado por el aumento en el volumen transaccional a través de los canales de pago bancarios.
El peso de los ingresos operativos en el total cambió abruptamente a partir de octubre de 2024, disminuyendo del 68 % al 45 % en febrero de 2025. Este cambio se debe al aumento de los ingresos financieros por la depreciación cambiaria, no a una mayor actividad crediticia. Su continuidad depende de la persistencia de la depreciación.
Recuperación del patrimonio del sector bancario venezolano
Subraya el informe de la UCAB que después de un período contractivo, el patrimonio del sector bancario venezolano experimentó un crecimiento pronunciado desde octubre de 2024.
Se concluye que la depreciación del tipo de cambio es el factor determinante de esta recuperación, tanto por la revalorización de activos en moneda extranjera como por los ingresos derivados de la revalorización del capital de los créditos indexados.
Se subraya que esta recuperación no se basa en fundamentos económicos firmes para asegurar solidez y sostenibilidad a largo plazo, que requerirían una mayor fluidez de la intermediación crediticia y la provisión de servicios no financieros.
Los índices patrimoniales volvieron a crecer, manteniéndose en niveles holgados que reflejan la subutilización de la capacidad del sector bancario para apalancar la economía por la severa restricción de liquidez que limita la intermediación crediticia.
Contexto de baja demanda agregada

La situación del sector bancario venezolano se da en un contexto de baja demanda agregada, producto, entre otros factores, de la disminución del ingreso disponible de los hogares. Esto se refleja en la caída de las ventas comerciales.
Concluyen los analistas de la UCAB que el sector bancario enfrenta un panorama desafiante marcado por la política monetaria restrictiva y las limitaciones operativas, que constriñen la liquidez y la intermediación crediticia.
Advierten que, si bien la depreciación cambiaria dio un impulso temporal a los ingresos y al patrimonio, esta recuperación no es sostenible a largo plazo sin cambios fundamentales que promuevan una mayor actividad crediticia y la eficiencia de los servicios no financieros. Todo esto dentro de un contexto macroeconómico de baja demanda agregada.
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