La declaración del Cartel de los Soles como organización terrorista global especialmente designada (SDGT) por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, no es gratuita, en razón de que sus vínculos con el Tren de Aragua y los carteles mexicanos del Noreste (Los Zetas) —también designados—, conformarían una amplia red de lavado de dinero.
Esta entidad criminal dirigida por Nicolás Maduro y varios de sus altos cargos, exhibe una naturaleza híbrida y sofisticada que ha evolucionado más allá del simple crimen organizado. Se trata, pues, de una organización con gran capacidad política, militar y de inteligencia, capaz de erosionar la soberanía estatal y proyectar influencia a nivel global
El Departamento de Justicia de EE. UU. enfatiza en esta situación y destaca la interconexión de figuras clave del Cartel de los Soles como Tareck El Aissami, y la magnitud multimillonaria de la economía ilícita global que financia estas redes.
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Convergencia del COT y el narcoterrorismo
Las autoridades estadounidenses advierten de la convergencia de organizaciones criminales transnacionales y el narcoterrorismo, con un enfoque particular en el Cártel de los Soles (Venezuela) y Los Zetas (México).
Estima el gobierno de EE. UU. que el Cartel de los Soles tiene estrechos vínculos con altos funcionarios venezolanos y está ligado a los carteles mexicanos. Los datos apuntan a que la red venezolana proporciona dinero, logística y tecnología para ayudar a los grupos criminales a transportar narcóticos a través de las fronteras.
Por tanto, el accionar de Estados Unidos se dirige a cortar estas líneas de transmisión y apoyo entre estas organizaciones criminales transnacionales. Asimismo, se detectó la interconexión entre Los Zetas y el Cártel de los Soles con un alcance que es preciso atacar y destruir.
El lavado de dinero como actividad principal

La actividad de lavado de dinero se erige como el principal accionar del Cartel de los Soles en conjunción con los carteles mexicanos. Así lo evidencia la magnitud de las operaciones en algunos casos, trillonarias, por ellos llevadas a cabo.
La economía ilícita global mueve entre USD 1.6 a 2.2 trillones con el narcotráfico, lo que representa entre USD 350 USD 500 billones, entretanto la trata de personas genera aproximadamente USD 320 billones al año.
Los carteles designados tienen línea directa con el régimen de Venezuela con Colombia y con otros carteles en la región». También se menciona la participación de bancos y actores internos en EE.UU. que facilitan el lavado de dinero.
Las acciones del Departamento del Tesoro buscan cortar las líneas por donde entra el dinero y, por supuesto, en reversa, por donde viene la cocaína. Las investigaciones apuntan al desfinanciamiento de esta gran empresa de lavado de dinero.
Naturaleza híbrida de las organizaciones criminales
Es indispensable tener claro que no se trata de organizaciones criminales tradicionales. No son las típicas organizaciones de los años 70 y 80, sino de organizaciones aún más sofisticadas y capaces, dotadas de recursos tecnológicos, armados, financieros y, sobre todo, con una gran capacidad de integrarse y complementarse en el desarrollo de sus actividades y sus objetivos.
Estas organizaciones han logrado penetrar con una ingente cantidad de recursos financieros a un entramado de organizaciones no gubernamentales y partidos políticos en países de occidente. Esto conlleva a al adoctrinamiento, financiamiento de acciones violentas e, incluso, interferencia electoral.
Los Zetas es una organización surgida con exmiembros de fuerzas armadas mexicanas, inicialmente como ejecutores del Cartel del Golfo. Su sofisticación, entrenamiento militar y reclutamiento de personal con formación en inteligencia, les permitió convertirse en operadores logísticos muy efectivos de otras organizaciones que ahora se reconocen en su debida dimensión, entre ellos el Cartel de los Soles.
Las recientes designaciones del Departamento del Tesoro de EE. UU. contra líderes de Los Zetas, entre ellos, Federico Rodríguez García («Cucho»), Antonio Romero Sánchez, Francisco Daniel Esquera Nieto («Franklin Esqueda»), y Ricardo Hernández Medrano («Macabelisco» o «Comandante Exclusivo»), subrayan la influencia de esta organización en Nuevo Laredo, Tamaulipas y Piedras Negras, así como su penetración en EE. UU. a través del tráfico de drogas, extorsión y, crucialmente, el lavado de dinero.
Es importante recordar la designación en 2017 de Tareck El Aissami, exvicepresidente de Venezuela, y su testaferro Samar López Bello, con Los Zetas. Desde entonces se vislumbraba el desarrollo de la actividad criminal de estos sujetos. Ello comprendía el uso de fondos del tráfico de drogas y el lavado de dinero a través de una red que abarcaba las Islas Vírgenes Británicas, el Reino Unido, EE. UU. y Venezuela. La caída de El Aissami se atribuye a una «traición al mismo régimen», no a castigo por sus vínculos criminales.
La guerra infinita y la amenaza interna
Tales actividades criminales forman parte de una guerra irregular asimétrica, una guerra infinita que se libra dentro del ámbito cercano doméstico a los propios Estados Unidos, tal como lo reconoce la orden ejecutiva del presidente Donald Trump del 20 de enero de 2025.
Hablamos, incluso, de interferencias electorales, entrenamiento de organizaciones como el Tren de Aragua —vinculada al Cartel de los Soles— en capacidades tácticas militares.
Estas organizaciones con gran capacidad altamente sofisticada de inteligencia y contrainteligencia, los convierte, en algunos casos, en «gobiernos efectivos», como ocurre en Venezuela y Bolivia. El Centro Internacional contra el Terrorismo (ICCT) señaló que estas organizaciones están incorporadas estratégicamente, por ejemplo, a la República Islámica de Irán, para para la localización seguimiento, neutralización y eliminación de ciudadanos israelíes dentro y fuera de Europa y los Estados Unidos.
El régimen de La Habana no es solo en un gran coordinador y supervisor del Cartel de los Soles, cuyo brazo político es el propio régimen de Nicolás Maduro, mientras su brazo militar en Estados Unidos es el Tren de Aragua cuyos socios logísticos financieros y operativos incluyen a los Zetas al Cartel de Sinaloa y la Mara Salvatrucha.
Esta transferencia de conocimientos y habilidades sofisticadas no es una cuestión eventual, sino parte de una estrategia bien integrada de estados que, junto con estas organizaciones criminales, apuntan a debilitar y erosionar las capacidades de los Estados Unidos y de sus aliados.
Desafíos y perspectivas futuras
La lucha es compleja en razón de que los criminales parecen estar un paso más adelante que la justicia.
Por ello, no es suficiente que EE. UU. utilice todos sus recursos, sino que es preciso que el conjunto de países afectados, conformen una alianza similar a la OTAN, de manera de generar cooperación en investigación, procesamiento jurídico y policial. La disposición de todos los recursos por parte de esos estados, evitaría el trasvase de estas actividades de un país a otro.
A pesar de la magnitud del desafío, se perciben algunos pasos en el sentido correcto, al trabajar ampliamente para cortar el flujo de dinero que estos grupos obtienen de la actividad criminal en Venezuela, Bolivia, México, Colombia, Centroamérica. La identificación de piezas clave en el mercado del lavado de dinero ha avanzado de una manera significativa».
Vea en Sin Filtros “El Cártel de los Soles estalla”: