Las perspectivas macroeconómicas de Venezuela para 2025 proyectan una contracción significativa en el sector petrolero, así como una reducción de los ingresos externos en razón a la restitución de sanciones, una circunstancia que afectará negativamente el PIB total, la inflación y el tipo de cambio.
Continuamos presentando el panorama económico global y, en particular, de Venezuela sustentados en el “Informe de coyuntura Venezuela. Abril 2025”, elaborado por el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Este reporte refiere que las estimaciones para 2025 apuntan a que Venezuela vuelva a encumbrase como principal economía inflacionaria de América Latina y el Caribe. El panorama macroeconómico de Venezuela para está signado por un cambio significativo en la tendencia de recuperación observada entre 2021 y 2024. En tal sentido, es previsible un escenario de contracción económica, afectado principalmente por la restitución de las sanciones petroleras de Estados Unidos y otros factores internos y externos.
Lea también: La política económica y geopolítica de Donald Trump determina las perspectivas macroeconómicas globales
La licencia de Chevron
La suspensión de la Licencia General 41 (LG41) por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos es, sin duda alguna, el factor más relevante que afecta la economía venezolana en este contexto externo. Se trata de la licencia que autorizaba a Chevron Corporation a llevar a cabo operaciones limitadas de extracción y comercialización de petróleo en Venezuela.
Los efectos de esta medida sobre la producción, exportación e importación de crudos y refinados en Venezuela son determinantes y es un impacto que se verá amplificado por la incorporación de otras empresas extranjeras como Repsol y Maurel & Prom a esta decisión.
El escenario más probable es un ajuste progresivo a lo largo de 2025 en el que se combinen medidas complementarias como la emisión de la Licencia 41A y la aplicación de aranceles punitivos a países que comercien con petróleo venezolano.
Aunque no se conocen los detalles finales de este conjunto de medidas del gobierno de Estados Unidos, se percibe que tendrán un efecto negativo sobre los ingresos externos netos generados por la actividad petrolera venezolana.
Otros factores de influencia en la economía venezolana
Asimismo, las políticas migratorias implementadas en Estados Unidos se estima que también se constituyan como un factor que afectará negativamente las remesas de venezolanos en el exterior.
La política comercial estadounidense podría afectar negativamente el flujo de exportaciones venezolanas, mientras que las políticas inmigratorias se traducirían en una reducción de los flujos de remesas.
Del mismo modo, la alta dependencia del comercio con China por parte de algunos países de la región, como Perú y Chile, podría representar otro riesgo, al exponerlos a una eventual desaceleración de la actividad del gigante asiático. Wes probable que la desaceleración china puede tener implicaciones indirectas para Venezuela si China es un mercado alternativo para sus exportaciones de petróleo tras las sanciones de EE. UU.
Sector petrolero

De acuerdo al informe, la expectativa principal en el sector petrolero global es una reducción de los precios del petróleo en 2025 en comparación con 2024. Los precios promedio de los crudos marcadores Brent y WTI se estiman a la baja. El precio promedio del Merey16, marcador de los crudos venezolanos, se calcula que alcanzará los USD 63,2 por barril en 2025, una caída de aproximadamente 3 % con relación a 2024.
Se espera que la producción promedio de petróleo en Venezuela en 2025 alcance los 770 mbd, lo que representa una caída de 11 % respecto a lo producido en 2024. Una cifra que tiene un gran contraste con el primer trimestre de 2025, cuando la producción promedio mensual alcanzó los 903 mbd bajo la vigencia de la LG41.
Las exportaciones petroleras, centradas predominantemente en crudos, se calculan entre 670 y 680 mbd, dependiendo de la disponibilidad de diluyentes y la capacidad de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) para encontrar mercados sustitutos.
La suspensión de la licencia LG41 tendrá efectos negativos a los que suman los ocasionados por las penalizaciones arancelarias anunciadas por EE.UU., lo cual incidirá indudablemente en el precio de realización de los crudos exportados.
Pérdidas de USD 3 400 millones
La alternativa de PDVSA —ante la pérdida de acceso a los mercados de EE. UU. y eventualmente Europa— será la colocación de crudo y refinados en otros mercados, especialmente en Asia, lo que requerirá otorgar descuentos importantes e incurrir en mayores costos.
Se presume que el precio promedio de realización del crudo exportado por Venezuela podría reducirse, en promedio, entre un 25 % y un 30 % en los restantes tres trimestres de 2025 debido a los descuentos.
Es decir, se prevé una merma importante en los ingresos externos petroleros, consecuencia tanto de la caída en el nivel de actividad del sector como de los precios efectivos de realización. Es probable una caída del 34 % en el valor de las exportaciones de crudo debido a la reducción del volumen y el mayor descuento en el precio Merey. Solo por el descuento estimado (30 %), el país dejaría de recibir un monto equivalente a más de USD 3 400 millones.
Nivel de la actividad económica venezolana en 2025
Tal panorama lleva a estimar a que el PIB del sector petrolero se podría contraer este año en aproximadamente 12 %, en contraste con la expansión de casi 15 % registrada en 2024. Esta contracción petrolera implicaría una caída del PIB total cercana al 1,5 %, sin considerar los efectos indirectos.
El PIB no petrolero podría contraerse entre 1 % y 1,5 % en 2025, considerando que la actividad no petrolera representa cerca del 80 % del PIB total, lo que llevaría a que el PIB total real podría experimentar una contracción en 2025 mayor al 2%.
Las perspectivas para 2025 implican un cambio importante en la tendencia a la recuperación económica que venía mostrándose entre 2021 y 2024 (tasa de expansión anual promedio de 5,25%).
Se espera que los sectores con mejor desempeño relativo sean comunicaciones, comercio y manufactura, con tasas de expansión moderadas ubicadas entre 1 % y 3 %. A su vez, los sectores con peor desempeño serían la construcción, electricidad y agua, sector financiero y servicios gubernamentales.
El PIB per cápita en Venezuela mostró una reducción sostenida desde 2013, cayendo un 73 % para 2020. Aunque mejoró entre 2021 y 2024 —por la reducción de la población debido a la emigración—, se prevé que en 2025 se estanque, lo que incrementaría la brecha con otros países importantes de la región.
Sector externo
La tendencia para 2025 es contractiva en los flujos comerciales externos de Venezuela, principalmente por el impacto de la interrupción de las operaciones de Chevron.
Se cree que el valor total de las exportaciones totales del país disminuirá en 31 % con respecto al cierre de 2024, lo que representa una pérdida de recursos estimada en cerca de USD 6 millardos. Esto se debe al alto peso de las exportaciones de crudo de aproximadamente 80 %.
El valor de las exportaciones no petroleras se mantendría prácticamente en el mismo nivel de 2024, es decir USD 3 000 millones. El impacto de las tarifas arancelarias de EE. UU. de 15 % sobre estas exportaciones es limitado —solamente USD 200 millones— y se concentran en productos de baja elasticidad al consumo.
Se cree que la participación del valor de las exportaciones no petroleras en el total aumenta, pero esto es consecuencia de la reducción de las exportaciones petroleras, lo que refleja el bajo dinamismo estructural de las exportaciones no petroleras.
Las estadísticas muestran que apenas el 24 % de las exportaciones no petroleras son del sector privado y se concentran en pocos productos.
Se estima, por su parte, que las importaciones disminuyan en 13 % en 2025, como consecuencia del menor ingreso de divisas y en correspondencia con el desempeño esperado de la actividad económica.
Las remesas se estiman entre USD 2 800 y 3 000 millones para 2025, con base en el efecto negativo de las recientes políticas migratorias de EE. UU.
Se estima que la cuenta corriente de la balanza de pagos se mantendrá relativamente balanceada y que el saldo de las reservas internacionales no experimente modificaciones importantes, evidenciando un margen de maniobra limitado de la autoridad monetaria debido a sanciones y restricciones.
En cuanto a la deuda externa pública, siguen acumulándose intereses y capital no pagado de bonos soberanos y de PDVSA en aproximadamente USD 70 millardos, sumando un total de poco más de USD 170 millardos al cierre de 2024.
La renovación de la licencia que prohíbe transacciones con el bono PDVSA 2020 busca impedir la liquidación de su garantía que está representada con 50,1 % de las acciones de Citgo Holdings Inc. Se anticipa un complejo proceso de liquidación de ese colateral a partir del 3 de julio de 2025, con competencia de reclamos entre tenedores de bonos y empresas con demandas por expropiaciones. El valor de mercado de Citgo Corp. es apenas la mitad de los reclamos concluidos.
Tipo de cambio y mercado cambiario
Desde el último trimestre de 2024, los tipos de cambio oficial y paralelo experimentan una mayor presión al alza, acompañada de un incremento en su diferencial.
El Banco Central de Venezuela (BCV), ha tratado de reducir este diferencial, aumentando su intervención en el mercado cambiario oficial, especialmente antes de las elecciones presidenciales de julio 2025. A pesar del incremento en la oferta de divisas del BCV, se mantienen las presiones alcistas del tipo de cambio.
Las autoridades monetarias procuran mantener las variaciones del diferencial cambiario dentro de un rango amplio de no más del 50 %, a expensas de una persistente apreciación del tipo de cambio real.
El mayor ritmo de depreciación cambiaria confirma la estrechez de recursos externos y la fragilidad de la política de estabilización del BCV centrada en el tipo de cambio como ancla nominal. La situación de la industria petrolera provocará una caída aproximada del 40 % en la oferta total de divisas en el mercado cambiario formal.
Para 2025, se anticipa que continúe la tendencia alcista del tipo de cambio, un mayor impacto en la inflación y una acentuación de la apreciación real de la moneda nacional, así como una mayor dolarización de la economía.
Si el diferencial cambiario se mantiene o amplía y el gobierno persiste en usar el tipo de cambio oficial como referencia para precios en el sector formal, se intensificará el incremento de los precios fijados en dólares.
Agregados fiscales
Los ingresos fiscales aumentaron significativamente en 2024, pero se espera que se reviertan en 2025 por la caída de la contribución fiscal petrolera por la suspensión de actividades de Chevron Corp. y otras empresas sujetas a sanciones.
- Las limitaciones para reducir el gasto público obligarán al gobierno a seguir recurriendo al financiamiento de parte del gasto con emisiones monetarias.
- La aceleración de la depreciación cambiaria incidirá sobre el gasto en los bonos de la patria que es un subsidio indexado al tipo de cambio oficial, que tiene gran peso en el gasto fiscal total.
- Las medidas para mejorar la recaudación tributaria interna no son específicas, pero se cree impactarán la expansión monetaria sobre los precios por la dolarización.
- El riesgo país de Venezuela seguirá siendo el más alto de América Latina sin una reestructuración de la deuda pública externa.
- La recaudación tributaria interna del SENIAT alcanzó un nivel extraordinario en 2024 al ubicarse en 22,1 % del PIB.
- El Impuesto sobre la Renta (ISLR) fue el mayor contribuyente a este incremento. Un pago de Chevron Corp. por ISLR habría sido determinante, pero la recaudación ha sido elevada.
- Para 2025, se estima que la recaudación del SENIAT se mantendrá en un nivel ligeramente inferior al de 2024 (22 % del PIB).
- La contribución fiscal petrolera se estima en 9 % del PIB para 2024. Para 2025, se espera un impacto negativo en el volumen de crudo, proyectándose un monto equivalente al 7 % del PIB.
- El gasto del gobierno central aumentó significativamente en 2024 al ser cercano a 35 % del PIB, impulsado por las elecciones y la incidencia del tipo de cambio sobre los bonos de la patria.
Agregados monetarios e inflación
La estabilización de los agregados monetarios y la inflación en Venezuela, dada la dominancia fiscal, dolarización y anclaje cambiario, depende crucialmente de los flujos de recursos externos.
En 2024, hubo un cierto relajamiento de la política monetaria y una mayor estabilidad inflacionaria en los primeros trimestres, gracias a la oferta de divisas por las exportaciones petroleras de Chevron Corp. Sin embargo, en el último trimestre, el aumento del gasto público financiado con emisión monetaria y la inestabilidad electoral derivaron en una importante depreciación cambiaria e incremento de la inflación.
Para 2025, el efecto de la restitución de las sanciones petroleras resultará en un incremento de la expansión monetaria de origen primario, estimada en 257 %.
Por ello, es probable que el gobierno y el BCV endurezcan la política monetaria para minimizar la expansión de la liquidez.
En una economía dolarizada y con restricciones de recursos externos, la política monetaria tiene limitaciones para controlar agregados monetarios y contrarrestar la alta sustitución del bolívar por dólares en un contexto de inflación alta y persistente.
Se prevé una reversión de la tendencia a la caída de la inflación observada hasta 2024. Se estima que, en ausencia de otros choques o cambios de política, la inflación puntual de 2025 rebasará el umbral del 200 %.
Vea en Sin Filtros “El Nuevo Orden Judicial: Adoctrinamiento y Corrupción”: