Ante la expansión militar china en América Latina el Congreso de EE. UU. pide revisar cooperación espacial y frenar al gigante asiático

La expansión militar china en América Latina genera preocupación en el Congreso de los Estados Unidos, por lo que planteó la necesidad de revisar la cooperación espacial y frenar a China en su propósito de dominio de la región.

Así lo establece el informe del Comité Selecto sobre la Competencia Estratégica entre Estados Unidos y el Partido Comunista Chino del Congreso de los Estados Unidos, el cual formuló una serie de recomendaciones tras analizar el alcance y dimensión que la expansión militar china experimenta en Latinoamérica.

Para el ente parlamentario es fundamental enfrentar la expansión de la infraestructura espacial china en la región, al tiempo que advierte sobre implicaciones de seguridad, soberanía y control de datos que tiene para esta zona del hemisferio occidental.

El informe sostiene que el crecimiento de las instalaciones espaciales vinculadas a Pekín en países latinoamericanos, exige una respuesta coordinada entre Estados Unidos y sus aliados para garantizar que la cooperación espacial internacional sea transparente y compatible con los intereses de seguridad compartidos.

Alertan de que la presencia de estaciones terrestres, radiotelescopios y sistemas de seguimiento de satélites gestionados o vinculados a entidades chinas plantea interrogantes sobre el control operativo de estas instalaciones, la seguridad de la información y la alineación estratégica de los países anfitriones.

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El motor estratégico: la «Ruta de la Seda Espacial»

La expansión militar china en América Latina no se traduce simplemente en una serie de proyectos científicos aislados, sino que es un componente central de la iniciativa «un cinturón, una ruta» (BRI), específicamente bajo el corredor de información espacial o «Ruta de la Seda Espacial».

Se trata de un plan que tiene como objetivo establecer una red de información integrada espacio-tierra que permita a China no solo conectividad económica, sino también el control de datos críticos para la seguridad nacional.

A diferencia del modelo occidental, donde las estaciones suelen ser operadas en cooperación con aliados, China se ve obligada a expandir sus bases en América Latina debido a su limitada red global de sensores terrestres. Estas instalaciones son vitales para mantener contacto visual directo con sus satélites durante toda su órbita, una necesidad geométrica para el control en tiempo real de activos militares y de vigilancia.

Fusión militar-civil: el vacío legal de la soberanía

Un hallazgo clave del informe es el uso de la Fusión Militar-Civil (MCF) y las leyes de movilización de defensa nacional de la República Popular China, bajo las cuales las empresas aeroespaciales comerciales chinas están obligadas a permitir el acceso del Partido Comunista Chino y el Ejército Popular de Liberación (PLA) a sus instalaciones, propiedad intelectual y datos.

Esta dualidad crea un riesgo significativo para los países anfitriones:

  • Falta de supervisión: en casos como la estación Espacio Lejano en Argentina, los acuerdos excluyen a los nacionales de realizar inspecciones, lo que impide verificar que las instalaciones no se utilicen con fines militares.
  • Dependencia tecnológica: China utiliza estos proyectos para integrar sus estándares técnicos en la infraestructura local, creando una dependencia a largo plazo del ecosistema tecnológico chino.

El nuevo horizonte: la Declaración de Wuhan y el año 2025

El informe subraya que la estrategia evolucionó y mientras en 2008 el enfoque era el intercambio científico básico, el documento de política de 2025 ya categoriza explícitamente la «cooperación espacial» como un pilar primario de seguridad nacional.

Proceso SDA de la República Popular China
utilizando estaciones terrestres

Además, la Declaración de Wuhan de 2024, firmada con agencias espaciales latinoamericanas, formaliza el uso de tecnologías de doble uso —comunicación, navegación y detección remota— bajo la justificación de protección ambiental o agricultura. Sin embargo, el informe advierte que estos mismos enlaces de datos son los que el PLA necesita para su Conciencia del Dominio Espacial (SDA) y la guía de armas avanzadas.

Proceso SDA de la República Popular China
utilizando un radiotelescopio

Revisión de cooperación espacial

Entre las recomendaciones del Comité Selecto destaca el planteamiento de que la NASA revise cualquier cooperación con países que albergan infraestructura espacial vinculada a China. Con ello, sería posible verificar que no se estén produciendo violaciones a la llamada “Enmienda Wolf”, una legislación estadounidense que prohíbe la cooperación bilateral entre agencias espaciales de Estados Unidos y China.

En tal sentido, el informe propone que el Congreso actualice la referida Enmienda Wolf para cerrar lo que considera una “laguna legal” que permite que proyectos con China continúen bajo el formato de cooperación multilateral.

Sostienen que la participación de un tercer país solo debería eximir a un proyecto de la prohibición si su aporte es indispensable para la ejecución técnica, operativa o científica de la iniciativa. De lo contrario, el proyecto debería considerarse como cooperación bilateral indirecta con China. Hay que evaluar si la participación de terceros países aporta realmente capacidades técnicas o científicas sustanciales o si simplemente sirve como vía para eludir las restricciones legales.

Es que más que centrarse en la ubicación física de las estaciones espaciales chinas en suelo latinoamericano, el informe del Comité Selecto del Congreso de EE. UU. revela una estructura mucho más profunda: una red de directivas nacionales, marcos legales de fusión militar-civil y estrategias diplomáticas diseñadas para asegurar la superioridad de China en el dominio espacial.

Condicionar acuerdos tecnológicos y de defensa

Otra recomendación apunta a que las agencias estadounidenses revisen la cooperación en materia espacial, de defensa y tecnología avanzada con los países que alojan instalaciones vinculadas a China.

El informe sugiere que esos acuerdos podrían condicionarse a la adopción de medidas de mitigación de riesgos por parte de los países anfitriones, como limitar el control operativo chino sobre las instalaciones, reducir acuerdos de acceso exclusivo o garantizar que datos sensibles de Estados Unidos o de sus aliados no puedan ser recolec

tados o explotados desde esas instalaciones.

Objetivo estratégico: frenar la expansión

El comité también recomienda que el gobierno estadounidense establezca como objetivo explícito detener la expansión de infraestructura espacial china en América Latina y, eventualmente, reducir o eliminar aquellas capacidades que considere una amenaza para sus intereses estratégicos en el hemisferio.

La recomendación se contextualiza en la estrategia de seguridad nacional estadounidense que plantea impedir que potencias extrarregionales establezcan capacidades estratégicas en el hemisferio occidental que puedan afectar a Estados Unidos o a sus fuerzas militares.

Mayor supervisión y transparencia

El informe del Comité Selecto también propone intensificar el diálogo diplomático con los países latinoamericanos que albergan estas instalaciones para promover mayor transparencia, mecanismos de inspección y supervisión legal sobre las operaciones de infraestructura espacial extranjera.

Estiman que los países anfitriones deberían asegurarse de que instalaciones presentadas como civiles no estén siendo utilizadas con fines militares o de inteligencia incompatibles con sus leyes o compromisos internacionales.

Alternativas de cooperación

El informe recomienda que Estados Unidos y sus aliados amplíen las oportunidades de cooperación espacial civil con los países del hemisferio para reducir la dependencia tecnológica de los sistemas ofrecidos por China.

Estas iniciativas podrían incluir asociaciones en servicios satelitales, intercambio de datos, investigación científica, respuesta a desastres y programas de formación técnica, con estándares de transparencia y cooperación multilateral.

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