Venezuela en la nueva Gran América del Norte: zona crítica por vínculos del chavismo con el crimen organizado transnacional

Venezuela en la nueva Gran América del Norte se posiciona como zona crítica en razón de que le régimen chavista es visto como una estructura de crimen organizado transnacional que amenaza la estabilidad hemisférica.

Así lo refirió Hugo Acha, analista del Centro para una Sociedad Libre y Segura, y director de investigación y divulgación de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba en una conversación con Venezuela Política y Sin Filtros en la que hizo una revisión de la nueva estrategia de seguridad de los Estados Unidos denominada «Gran América del Norte», la cual redefine los perímetros de defensa desde Groenlandia hasta el norte de Ecuador.

Este diálogo permitió explicar las razones por las cuales organizaciones como el Tren de Aragua y el Cartel de los Soles son ahora considerados objetivos legítimos de seguridad nacional para la administración estadounidense. Se trataría de una la «remonroización» de la región, en la que se fusionan conceptos de defensa militar con el combate al narcotráfico y el terrorismo.

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Venezuela en la nueva Gran América del Norte: seguridad hemisférica

La segunda administración de Donald Trump en los Estados Unidos, acompañado de figuras clave como el secretario de guerra, Pete Hegseth, y el secretario de Estado, Marco Rubio, impulsa una redefinición radical de su perímetro de seguridad nacional que abarca desde Groenlandia hasta el norte de Ecuador, transformando el hemisferio en una zona de seguridad extendida.

En opinión de Hugo Achá, experto en temas de seguridad, política exterior e investigación estratégica, Venezuela en la nueva Gran Améric

a del Norte adquiere importancia vital y se convierte en el pivote principal de esta estrategia que propone una expansión del concepto de seguridad interior debido a la convergencia de amenazas transnacionales, la presencia de «ecosistemas criminales» y la influencia de actores extrarregionales como Rusia, China e Irán.

La nueva matriz procedimental clasifica a organizaciones como el Cartel de los Soles y el Tren de Aragua no solo como grupos criminales, sino como organizaciones terroristas extranjeras y objetivos militares legítimos. Este cambio de paradigma implica una «re-monroeización» del continente, priorizando la seguridad y la extirpación de la influencia cubana y de regímenes adversarios sobre las consideraciones diplomáticas tradicionales.

Conceptualización de la Gran América del Norte

La conversación entre Venezuela Política, Sin Filtros y Hugo Achá se dirigió, en primer lugar, al análisis de la doctrina de la «Gran América del Norte», la cual representa una evolución de la seguridad hemisférica hacia un modelo de seguridad interior extendida.

Sus pilares fundamentales son:

  • Redefinición geográfica: el perímetro de seguridad de EE. UU. se desplaza para cubrir un área que va desde Groenlandia hasta el canal de Panamá y el norte de Ecuador, lo que incluye el «escudo de las Américas».
  • Fusión de comandos: se plantea la integración teórica y operativa del Comando Sur y el Comando Norte en un único «Comando de las Américas».
  • El «Domo Dorado»: un concepto de protección estratégica que busca blindar el continente contra amenazas externas y desestabilización interna.
  • Justificación híbrida: la estrategia fusiona la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y la migración masiva, tratándolos como un único fenómeno de amenaza estratégica.

Venezuela: zona crítica del hemisferio

Dentro de este nuevo mapa estratégico, Hugo Achá refiere que Venezuela es identificada como el punto de mayor peligrosidad debido a su papel como plataforma para amenazas transnacionales.

Varios son los factores de inestabilidad en Venezuela, iniciando por el hecho de que el régimen chavista es visto como una estructura que alberga al Cartel de los Soles y permite la operación del Tren de Aragua, por lo que ambas organizaciones criminales fueron designadas por EE. UU. como objetivos legítimos de seguridad.

Asimismo, Venezuela actúa como puerta de entrada para los intereses de Rusia, China e Irán en la fachada occidental del mundo, lo que facilita la evasión de sanciones y la cooperación en actividades ilícitas.

Paralelamente, al régimen venezolano se lo señala de mantener conexiones con el terrorismo y, específicamente, se destaca su vinculación con actores no estatales como Hezbolá y Hamás.

La migración masiva se convirtió en un vector de desestabilización al que se vincula directamente a la expansión de bandas criminales en territorio estadounidense.

Amenazas transnacionales y ecosistemas criminales

El análisis destacó que el crimen organizado evolucionó hacia «ecosistemas» complejos que superan la capacidad de respuesta de los estados individuales.

Por ejemplo, las brigadas médicas cubana como fachada, pues contingentes de salud cubanos —programa «Barrio Adentro» en Venezuela o misiones en México y Brasil— se esconden tras de estas denominaciones para ocultar o camuflar su actividad de adoctrinamiento, control político, inteligencia y copamiento territorial.

La estrategia «Sur-Sur» es también en marco conceptual dialéctico impulsado por Cuba para desplazar la influencia de EE. UU. en la región mediante la falsificación de estadísticas de salud y la creación de una falsa autonomía dependiente de actores extrarregionales.

El personal cubano adquirió experiencia reciente en guerra moderna —drones y medios autónomos— en frentes como la invasión rusa en Ucrania.

Capacidad operativa de los grupos criminales

Hugo Achá hizo mención a algunas organizaciones criminales que actúan en el hemisferio, tales como el Primer Comando de la Capital (PCC), el cual a través de una fuerza de entre 40 000 a 50 000 hombres, se erige como un grupo con mayor logística que varios servicios armados del Cono Sur.

Entretanto, los carteles mexicanos, los cuales suman aproximadamente 175 000 hombres en armas es considerado el quinto mayor empleador en México.

El Tren de Aragua y el Cartel de los Soles alcanzaron proyección regional y tienen capacidad de penetración en instituciones políticas y burocráticas de EE. UU.

Marco jurídico y la lógica de guerra

Para Hugo Achá, uno de los aspectos más polémicos de la doctrina de la Gran América del Norte, es la transición de una lógica de justicia penal a una lógica de combate.

La reclasificación de bandas criminales como organizaciones terroristas permite el uso de la fuerza letal, operaciones encubiertas y ataques kinéticos, lo cual se ejemplifica claramente con la operación Resolución absoluta.

Advirtió que esto constituye un desafío al derecho internacional, toda vez que críticos y gobiernos de la región, como Brasil, México y Colombia, rechazan la idea de que el crimen organizado equivalga a un conflicto armado formal, lo que genera fricciones diplomáticas y debates en las cortes estadounidenses.

El análisis se remite a la carta del Hugo “El Pollo Carvajal» como evidencia de la penetración de servicios de inteligencia adversarios en la burocracia, fuerzas policiales y sistemas electorales de los Estados Unidos.

Desafíos estructurales y financieros

Hugo Achá alertó de para que la doctrina de la Gran América del Norte sea efectiva, se debe ir más allá del discurso y aterrizar en capacidades reales:

Mecanismos financieros: es urgente crear herramientas para neutralizar el movimiento de capitales ilícitos, estimados entre USD 1.6 y 2.2 trillones anuales, que se convierten en inversiones legales en cuestión de horas.

Sustitución de influencia: EE. UU. debe reemplazar administrativa y financieramente la infraestructura dejada por China y Rusia en la región.

Fortalecimiento de aliados: dotar a países con voluntad política como Argentina bajo nuevas adquisiciones militares o gobiernos como los de Ecuador y El Salvador, con radares, vectores de vigilancia y capacidad de diálogo integrado.

Reforma burocrática: superar la resistencia de los niveles intermedios de la administración estadounidense —Departamento de Estado, agencias de salud— que aún operan bajo conceptos de convivencia con el «socialismo del siglo XXI».

Fin del ciclo del diálogo

Finalmente, Hugo Achá subrayó que la doctrina de la «Gran América del Norte» marca el fin del ciclo de diálogo y coexistencia con regímenes autoritarios en la región.

Al posicionar a Venezuela como el centro de un conflicto de seguridad nacional, Washington señala una disposición a utilizar todos los medios del Estado para «extirpar» las amenazas transnacionales y restaurar una hegemonía basada en la seguridad colectiva y la exclusión de adversarios extrarregionales.

El éxito de esta visión dependerá de la capacidad de la administración para consolidar legalmente estos cambios y construir coaliciones operativas audaces en todo el continente.

Vea en Sin Filtros “‘Gran América del Norte’: la doctrina que pone a Venezuela en el centro del conflicto”:

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