El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), publicó este 4 de marzo de 2026 un conjunto de nuevas directrices que reconfiguran el marco legal para la participación de empresas internacionales en el sector petrolero venezolano.
Las nuevas aclaratorias —contenidas en las FAQ 1240 a 1244 del régimen de sanciones contra Venezuela— delinean un sistema complejo que combina apertura limitada a inversiones energéticas con controles estrictos de seguridad nacional, reflejando el intento de Washington de reorganizar el flujo del petróleo venezolano sin desmontar completamente el sistema de sanciones.
El mensaje central de las nuevas normas es claro: Estados Unidos está dispuesto a permitir actividad económica en el sector energético venezolano, pero únicamente bajo reglas que impidan que rivales estratégicos —como China, Rusia o Irán— se beneficien de esa apertura.
Un nuevo marco para la industria petrolera venezolana
Las nuevas orientaciones de OFAC giran en torno a tres instrumentos regulatorios clave:
- Licencia General 48 (GL 48)
- Licencia General 49 (GL 49)
- Licencia General 50A (GL 50A)
En conjunto, estas licencias configuran un sistema escalonado que permite desde actividades preliminares de exploración hasta operaciones completas de producción y comercialización de petróleo venezolano.
Según OFAC, empresas que no estén incluidas en el anexo de la licencia 50A —la más amplia— pueden igualmente participar en proyectos energéticos en Venezuela mediante contratos contingentes bajo GL 49, siempre que posteriormente soliciten una licencia específica al gobierno estadounidense.
Esto abre una puerta a nuevos actores del sector energético global interesados en la enorme reserva petrolera venezolana, la mayor del mundo.
GL 50A: la licencia que permite operar petróleo venezolano
La Licencia General 50A constituye el instrumento más amplio dentro del nuevo esquema.
Esta autorización permite una serie de actividades que, hasta hace poco, estaban prohibidas por el régimen de sanciones:
- exportación y comercialización de petróleo venezolano
- transporte y almacenamiento de crudo
- refinación de petróleo proveniente de Venezuela
- provisión de tecnología, servicios o software para operaciones energéticas
- nuevas inversiones en exploración y producción
- creación de joint ventures o asociaciones petroleras
Además, autoriza la realización de pagos vinculados a estas actividades, siempre que se cumplan los mecanismos de supervisión financiera establecidos por el Tesoro.
Este modelo busca reactivar parcialmente la producción petrolera venezolana, que ha colapsado durante la última década debido a corrupción, sanciones y deterioro operativo de PDVSA.
GL 48: tecnología y servicios para mantener la producción
Otra pieza central del esquema es la Licencia General 48, que permite a empresas estadounidenses suministrar bienes, tecnología y servicios necesarios para actividades petroleras.
Entre los servicios autorizados se incluyen:
- software para exploración geológica
- tecnología para análisis sísmicos
- mantenimiento y reparación de infraestructura petrolera
- repuestos para instalaciones de producción
- productos para estimulación de pozos
- seguros para operaciones petroleras
En otras palabras, Washington está permitiendo el soporte técnico necesario para que el sector energético venezolano funcione, incluso si no se autoriza plenamente la inversión directa en todos los casos.
No obstante, esta licencia incluye una limitación importante: no permite crear nuevas empresas conjuntas en Venezuela, salvo que exista una autorización adicional.
GL 49: contratos condicionados y nuevas inversiones potenciales
La Licencia General 49 introduce un mecanismo intermedio diseñado para preparar nuevas inversiones en el sector energético venezolano.
Bajo este esquema, compañías interesadas pueden negociar contratos contingentes, es decir, acuerdos cuya ejecución depende de que OFAC otorgue posteriormente una licencia específica.
Esto permite a las empresas:
- realizar estudios técnicos
- importar tecnología para análisis geológico
- evaluar reservas petroleras
- desarrollar proyectos preliminares
Este mecanismo busca facilitar el retorno gradual de capital internacional al sector energético venezolano sin eliminar la capacidad de control de Washington.
La línea roja para Rusia, China, Irán y Cuba
Uno de los elementos más significativos de las nuevas directrices es la cláusula geopolítica explícita.
OFAC establece que las licencias relacionadas con contratos petroleros no podrán involucrar a entidades vinculadas con:
- Rusia
- Irán
- Corea del Norte
- Cuba
- China
Ni tampoco empresas controladas por estos países o que operen en asociación con ellas.
Esta restricción revela el objetivo de Washington: reconfigurar el sector energético venezolano alejándolo de los principales rivales geopolíticos de Estados Unidos.
Durante la última década, Moscú, Pekín y Teherán han desempeñado un papel clave en el sostenimiento financiero y operativo del régimen venezolano. Las nuevas reglas buscan limitar esa influencia.
El control del dinero del petróleo
Otra medida central es el control sobre los ingresos generados por el petróleo venezolano.
OFAC exige que cualquier pago que corresponda al gobierno venezolano o a PDVSA —excepto impuestos locales— sea depositado en los Foreign Government Deposit Funds, cuentas especiales supervisadas por el Departamento del Tesoro.
Este mecanismo deriva de la Orden Ejecutiva 14373, cuyo objetivo declarado es proteger los ingresos petroleros venezolanos para beneficio del pueblo venezolano y del sistema financiero estadounidense.
En la práctica, significa que Washington mantiene control directo sobre una parte importante del flujo financiero derivado del petróleo.
Diluyentes y crudo pesado: un elemento técnico clave
Dentro de las nuevas aclaratorias también se define el concepto de diluyente, un elemento esencial para el procesamiento del petróleo venezolano.
El crudo de la Faja del Orinoco es extremadamente pesado y requiere la mezcla con hidrocarburos más ligeros —como condensados o nafta— para poder ser transportado y refinado.
OFAC confirmó que la Licencia General 47 permite la venta de diluyentes de origen estadounidense a Venezuela bajo determinadas condiciones.
Esto es crucial para la industria venezolana, ya que sin diluyentes el petróleo pesado no puede exportarse eficientemente.
Venezuela en el centro de la geopolítica energética
Las nuevas directrices de OFAC reflejan una estrategia más amplia de Washington respecto a Venezuela.
Estados Unidos parece buscar un equilibrio entre tres objetivos:
- mantener presión política sobre el régimen venezolano
- evitar que China, Rusia o Irán controlen el sector petrolero
- permitir que el petróleo venezolano vuelva parcialmente al mercado global
Este modelo híbrido de sanciones —ni levantamiento total ni bloqueo absoluto— podría marcar la nueva fase de la política energética estadounidense hacia Venezuela.
En un contexto de competencia global por recursos energéticos, la mayor reserva petrolera del planeta vuelve a situarse en el centro del tablero geopolítico.