Sin ambages y de manera descarnada, el V Congreso del Ejército de Liberación Nacional (ELN), celebrado en el 50 aniversario del grupo terrorista en enero de 2015, plantea la necesidad de que para poder instaurar el socialismo es indispensable generar una crisis de gobernabilidad en la sociedad en la que se quiera implantar. El caos provocado es, pues, el germen del sistema comunista.
El documento surgido del encuentro, «Guerra Revolucionaria, Poder Popular y Nueva Nación”, contempla la estrategia en lo político, militar, social, económico, ideológico, diplomático, ambiental y jurídico que apunta que bloques alternativos y gobiernos progresistas en América Latina, se hagan camino dentro de lo que ellos catalogan la crisis del capitalismo y la decadencia del imperialismo estadounidense. En esta y próximas entregas, daremos a conocer los detalles de este documento.
El complejo conflicto colombiano consecuencia de la acción terrorista del ELN y otros —el caos generado— es el escenario para la unidad insurgente y popular, la legitimidad y la generación de una crisis de gobernabilidad que conduzca a “lograr un ‘Gobierno de Nación, Paz y Equidad’ como paso hacia una sociedad socialista”. Es decir, la táctica es esta estrategia de caotización para emerger como la solución política al conflicto por ellos generado.
Construcción de una nueva sociedad socialista
El documento emanado del V Congreso del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que se celebró en enero de 2015 y que se tituló «Guerra revolucionaria, poder popular y nueva nación«, presenta la evolución y los componentes de la estrategia del ELN en Colombia.
En enfoque propuesto apunta a la construcción de una nueva sociedad socialista a través de la liberación nacional y el poder popular, en el que destaca la interacción entre la acción política y militar.
Advierten de la necesidad de no caer en el dogmatismo o el voluntarismo, sino mantener una acción de continuo de aprendizaje y de adaptación a la realidad. Para ello se proponen como estrategia compuesta por cuatro elementos dinámicos:
- objetivos,
- factores de poder popular,
- una propuesta de nación y ejes estratégicos de lucha y acumulación,
- generar una crisis de gobernabilidad que permita el nacimiento de un nuevo gobierno de mayorías.
Destacan la importancia de la fuerza política de masas, la legitimidad social y una fuerza militar insurgente, las cuales se construyen y articulan a través de diversas luchas —social, económica, política, ambiental, ideológica, diplomática y armada— con una visión territorial.
Enriquecimiento del concepto de socialismo
El ELN autoproclama haber enriquecido el concepto de socialismo a través de experiencias propias y ajenas que llevó a aquel V Congreso con el objetivo de definir las acciones a futuro.
La organización terrorista destaca su capacidad camaleónica al asegurar que tiene una gran capacidad de cambiar y transformarse —sin perder sus objetivos— presentándose como «ecuánime, responsable, razonable y dialogante».
Dicha evolución del concepto de «vanguardia» a lo largo de su historia lo presentan en cuatro períodos:
Dirección y mando único:
Combinación de fuerza militar e insurrecciones populares.
Dirección colectiva:
Énfasis en la integración del pueblo a la lucha armada y la acumulación de fuerza para la insurrección.
Vanguardia colectiva:
El poder popular proyecta un nuevo gobierno, con una «Dirección Revolucionaria Unificada» compuesta por diversas fuerzas.
Ser con otros:
La estrategia actual de «Guerra Revolucionaria, Poder Popular y Nueva Nación», que integra todas las formas de lucha, insurgencia popular, dinámicas urbanas y territoriales, confluencia en factores de poder popular y una propuesta de nación.
Contexto de la estrategia
El ELN plantea la existencia de una supuesta «guerra sistemática contra el pueblo y su soberanía» desarrollada por la «oligarquía y el imperialismo norteamericano», frente a la cual “enmarca su lucha como una respuesta”. Para el logro de sus objetivos proponen una «guerra revolucionaria, popular y de resistencia».
Objetivo general de esta estrategia es “La construcción de una ‘sociedad socialista’ como objetivo máximo de la lucha de nuestro pueblo y como parte integrante de la misma lucha que libra la humanidad en defensa de la vida y el planeta, por la paz y contra la guerra imperialista».
Refieren que su visión del socialismo se fundamenta en:
- El marxismo-leninismo como «racionalidad de presente y de futuro».
- La «reflexión crítica de los modelos socialistas que se agotaron a finales de la década de los años ochenta».
- Las «raíces indoamericanas enriquecidas con el pensamiento universal de Bolívar y el Che», y otros líderes de liberación nacional.
Refieren que la transición al socialismo se concibe por etapas, una advertencia que formulan con la excusa de desarrollarse en un contexto de «desventajosa correlación de fuerzas» frente al imperialismo norteamericano y de «procesos democratizadores y de cambio que se viven en Latinoamérica». Como ejemplo, citan la influencia de Hugo Chávez y la «marcha mancomunada de las naciones del continente».
El objetivo intermedio que se proponen es alcanzar un «grado de acumulación integral de fuerza social y política, legitimidad y fuerza militar insurgente» de manera de generar la ya referida «crisis de gobernabilidad» que los conduzca al nacimiento de un «nuevo gobierno que inicie las transformaciones históricamente aplazadas en la sociedad». Un gobierno se describe como «de mayorías, de profundo contenido programático popular», sintetizado como un «Gobierno de Nación, Paz y Equidad». La estrategia planea y organiza este objetivo, entretanto la táctica «libra la batalla».
Factores de poder popular
El documento refiere los factores de poder, los cuales son la base de la fuerza necesaria para el cambio.
Comprenden tres elementos interrelacionados:
Fuerza política de masas:
Acumulado integral de organizaciones sociales, movimientos políticos y democráticos, construido a través de «organización, confluencia, movilización, construcción de idearios comunes y propuesta de nueva nación». Se proyecta el desarrollo de «levantamientos e insurrecciones de masas».
Acumulado en legitimidad:
Nivel de «aceptación, respeto y reconocimiento» de la sociedad hacia los sujetos que impulsan las transformaciones. Implica crear «consensos, identidad, unidad y compromiso» siendo consecuentes con los objetivos y actuando con ética. La legitimidad también se construye a través de la comunicación, «disputando la opinión y el sentimiento nacional, desenmascarando la mentira y ubicando en el centro la lucha por la verdad».
Fuerza militar insurgente:
Compuesta por «unidades guerrilleras, urbanas, suburbanas y rurales, y las fuerzas insurreccionales de masas». Su actuación militar debe potenciar las luchas sociales y políticas y desarrollar nuevos niveles de legitimidad del proyecto. Se justifica la resistencia militar por la «intervención militar directa del imperialismo norteamericano».
- Se propone una «estrategia territorial que articule en un espacio continuo urbano, suburbano y rural una dinámica de guerra regional».
- La «guerra urbana» es fundamental para «buscar la ilegitimidad del régimen y la fractura institucional».
- La lucha armada es un «eje estratégico de lucha y acumulación permanente», que en la táctica contribuye a «catalizar la lucha social y política generando conciencia y legitimidad».
Estos tres factores de poder popular están interconectados y «producen saltos y nuevas realidades en la lucha del país».
Propuesta de Nación
Al leer la propuesta de Nación que formulan es imposible no remitirse al caso venezolano, pues la retrata al pie de la letra.
Primero, proponen un «proceso participativo de los diversos sectores de la sociedad» para construir consensos nacionales y populares que enfrenten la «dominación imperialista» y la oligarquía. Se construye «en la calle, con la movilización de masas», unificando la nación en torno a un «ideario común de nueva sociedad y de soberanía nacional».
Asimismo, retoma procesos históricos truncados por diversas circunstancias —en el caso venezolano, el bolivarianismo— reivindicando líderes y luchas pasadas como «continuidad histórica».
Esta propuesta de Nación es «dirección política para el país» y «el corazón que sostiene la legitimidad de la lucha».
Para instalarse en Colombia, no descartan la posibilidad de establecer alianzas con «sectores burgueses colombianos» afectados por la globalización neoliberal.
Se valora el «debate nacional, generación de consensos y movilización con la participación directa de todos los sectores de la sociedad» para una «solución política».
Ejes estratégicos de lucha y acumulación
El documento plantea lo que denominan “caminos para las transformaciones que la sociedad busca”.
Se articulan en seis ejes:
Lucha social y económica:
Por reivindicaciones inmediatas y transformaciones sociales profundas, incluyendo «planes alternativos de vida» y nuevas formas de organización económica para confrontar el neoliberalismo.
Lucha política:
Confrontación al régimen por «idearios de soberanía nacional, la democracia, solución política, modelo económico y bienes comunes», buscando la construcción y disputa del poder.
Lucha ambiental:
Contra el «modelo depredador y consumista del capitalismo», buscando armonizar la relación sociedad-naturaleza.
Lucha ideológica:
Para «develar las verdades sobre la realidad económica, social y política», señalar caminos de liberación, crear identidad colectiva con raíces históricas y pensamiento universal, y «legitimar la necesidad de las acciones revolucionarias».
Lucha diplomática:
Dirigida a la nación y la opinión pública internacional para «dar a conocer las causas y justeza de la lucha del pueblo colombiano», buscando solidaridad y una «retaguardia internacional». En Venezuela se recurrió al flujo de petrodólares para financiar la expansión geopolítica del proyecto bolivariano.
Lucha armada:
Acción militar de componentes guerrilleros y expresiones de insurgencia popular, «articulados de manera integral y permanente a todas las expresiones de la lucha del pueblo para dinamizarlas». En el caso venezolano los colectivos paramilitares, por ejemplo.
La política orienta todos los ejes, entretanto la acumulación se da por el desarrollo integral de todas las formas de lucha. En Colombia, las «formas fundamentales de lucha son la lucha de masas y la lucha armada», siendo la principal definida por la táctica según la situación.
Crisis de gobernabilidad
Un aspecto fundamental de la estrategia es la generación de crisis de gobernabilidad en las sociedades en las que proyectan instaurarse. En el caso venezolano, el “caracazo” y las intentonas golpistas del 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992, fueron el chispazo que motorizó el “proceso bolivariano”.
La crisis de gobernabilidad no es más que la «desestabilización del gobierno” que ellos atribuyen a su “incapacidad de ejercer el control social en los procesos de creciente desobediencia y movilización de las masas». Esto último, obviamente, motorizado por ellos mismos.
El propósito de la lucha del ELN es «gestar crisis de gobernabilidad», haciendo que «todas las fuerzas de la sociedad» concreten una opción de cambio.
Y sin rubor alguno, el documento admite que se llega a esta crisis por la «actuación revolucionaria de las masas en unas circunstancias de ilegitimidad del régimen».
La crisis puede manifestarse a través de «grandes movilizaciones sociales y políticas del pueblo, con expresiones de explosividad social e insurgencia popular y levantamientos regionales y nacionales o con una combinación de ellas».
En este escenario de crisis, son posibles «procesos transicionales como una Asamblea Nacional Constituyente, un Acuerdo Nacional, un pacto de paz o un triunfo electoral de la izquierda en alianza con sectores democráticos que instauren un gobierno diferente».
El fracaso está previsto y alertan de que en caso de que se produzca una amenaza a la continuidad del proyecto revolucionario, la insurgencia «tomará un carácter diferente», luchando «con las banderas nacionales y con la legitimidad ganada».
La estrategia también contempla escenarios de «contrarrevolución», como una «invasión militar norteamericana o un golpe de estado en Venezuela, Colombia u otro país hermano».
Dirección revolucionaria
El ELN busca la «confluencia y unidad con las demás fuerzas insurgentes y revolucionarias para construir una vanguardia de carácter colectivo».
En Venezuela, la estrategia se dirigió a la consolidación de estructuras como el ALBA o Mercosur.
Vea en Sin Filtros “Exclusiva Sin Filtros: El plan secreto de Maduro y Petro en la frontera – más allá de la droga”: