Estrategias de Estados Unidos para enfrentar al Cartel de los Soles: rediseño del Caribe para combatir el narcoterrorismo

El combate al Cartel de los Soles supone un conjunto de estrategias por parte de Estados Unidos a ejecutar en tres posibles escenarios: un bloqueo financiero a largo plazo para provocar un colapso interno, operaciones quirúrgicas de extracción y destrucción de laboratorios de drogas, o una intervención militar a gran escala tipo Panamá.

El especialista en temas de seguridad e inteligencia, José Humberto García, conversó con Venezuela Política y Sin Filtros y analizó la escalada de tensión en Venezuela y las crecientes operaciones militares de EE. UU. en el Mar Caribe para combatir el narcoterrorismo que se personifica en la empresa criminal de Nicolás Maduro y su régimen que dan figura al Cartel de los Soles.

García también abordó la capacidad de respuesta de la dictadura venezolana, el papel de sus aliados internacionales —Rusia, China y Cuba— y la guerra de desinformación que busca frustrar cualquier acción estadounidense.

Destacó que el objetivo principal es ayudar a los venezolanos a salir de un régimen criminal —no ocupar el país— así como la fase posterior a estas operaciones, la cual requerirá la reorganización interna de las fuerzas legítimas y la erradicación de grupos guerrilleros.

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La estrategia estadounidense y los escenarios para Venezuela

El operativo militar que los Estados Unidos despliega en el Mar Caribe ejerce una presión sin precedentes sobre la empresa criminal de Nicolás Maduro —titular del Cartel de los Soles—, al paralizar casi por completo su principal fuente de ingresos: el narcotráfico.

José Humberto García sostuvo que esta asfixia económica genera una tensión interna máxima, al tiempo que subraya que el régimen podría enfrentar un colapso de flujo de caja entre noviembre y diciembre que muy seguramente lo obligará a buscar liquidez de manera agresiva a través de instituciones como el SENIAT.

Refirió el experto que Estados Unidos implementa una estrategia escalonada y de gestión de riesgos, análoga al tratamiento de un paciente con cáncer, que contempla tres escenarios principales de acción, ordenados de menor a mayor costo:

  1. Asedio económico: continuar con el bloqueo para forzar un colapso interno por falta de recursos, lo que podría culminar en una traición dentro del propio régimen.
  2. Operaciones quirúrgicas: realizar extracciones de líderes clave —quienes tienen precio por su cabeza— y destruir infraestructura crítica del narcotráfico (laboratorios y pistas).
  3. Invasión limitada: una intervención militar de mayor escala, tipo Panamá, considerada la opción menos probable debido a la aversión de la política estadounidense a conflictos prolongados.

Sin embargo, José Humberto García advirtió que, a pesar de su creciente aislamiento diplomático, la empresa criminal de Nicolás Maduro —el Cartel de los Soles— se prepara para una contraofensiva basada en la guerra asimétrica, la desinformación y el uso de la población civil como escudo humano para elevar el costo político de cualquier intervención.

Asimismo, apuntó que la responsabilidad de la estabilización post-colapso recaerá en los venezolanos, quienes enfrentarían una prolongada guerra de infantería para erradicar a los grupos criminales y restablecer el control territorial del Estado.

Operación militar de EE. UU. en el Caribe

El gobierno de Estados Unidos desplegó —y sigue desplegando— una significativa operación militar en el Mar Caribe, la cual estableció un cerco efectivo sobre las costas venezolanas.

Esta operación se caracteriza por:

Presencia naval:

El despliegue de al menos tres destructores que cubren los principales vectores de salida de narcóticos: el oriente (Anzoátegui), el centro (Puerto Cabello, Aragua) y el occidente (Falcón, Zulia). El resultado directo es que «el mar territorial venezolano prácticamente está paralizado», sin movimiento de yates o veleros.

Dominio del espacio electromagnético:

Estados Unidos posee una capacidad tecnológica que le otorga control total sobre las comunicaciones en la zona. Mediante aviones, satélites y radares, monitorea cualquier tipo de transmisión, desde llamadas telefónicas hasta comunicaciones por radio. No hay movimiento que el régimen pueda realizar sin ser detectado previamente.

Vigilancia satelital avanzada:

Los satélites militares estadounidenses tienen la capacidad de tomar imágenes de alta resolución que pueden «verle la cara a la gente», lo que anula cualquier posibilidad de movimiento encubierto a gran escala.

Objetivo principal: asfixia económica del Cartel de los Soles

La estrategia estadounidense se enfoca en el desmantelamiento de la principal fuente de financiamiento del régimen, que ya no es el petróleo, sino el tráfico de cocaína.

  • Dependencia de la droga: se afirma que «el Cartel de los Soles […] depende de la cocaína más de lo que depende del petróleo».
  • Interrupción del flujo de caja: al bloquear la ruta del Caribe, Estados Unidos detuvo la salida de la mercancía. El inventario de cocaína se está acumulando en territorio venezolano, mientras que el flujo de efectivo del régimen se agota. Se estima que las cuentas por cobrar se terminarán entre noviembre y diciembre de 2024.
  • Observables de la crisis: la desesperación del régimen por obtener liquidez es evidente. Instituciones como el SENIAT y el IVSS intensifican su agresividad fiscal contra los comercios para generar ingresos y compensar la pérdida del narcotráfico.

Escenarios estratégicos para un cambio de régimen

José Humberto García describió el enfoque de Estados Unidos como un proceso metódico que inició con procedimientos poco invasivos que, tras observar la reacción, dará pie al ajuste de las decisiones a adoptar. Explicó que estrategia evita planes rígidos.

Los tres escenarios posibles, del más probable al menos probable:

EscenarioDescripciónTácticas claveParalelismo histórico
Colapso por asedioMantener la presión económica y el aislamiento hasta que el sistema colapse desde adentro, producto de la falta de dinero y la traición de sus miembros.-Bloqueo naval y financiero total. -Declarar a la DGCIM como organización terrorista para desarticular el brazo armado interno del régimen.Asedio a una ciudad amurallada en la Edad Media.
Operaciones quirúrgicasIntervenciones directas y de alta precisión por parte de fuerzas especiales de élite, apoyadas por inteligencia en el terreno.-Extracción de líderes con recompensas (Maduro, Diosdado). -Destrucción de laboratorios de procesamiento de cocaína e inventarios.Operación de captura de Osama bin Laden.
Invasión limitadaUna operación militar a mayor escala con el objetivo de tomar el control del régimen y desmantelar el cartel.-Despliegue de unidades anfibias como los Marines. -Destrucción de la cúpula del cartel.Invasión de Panamá para capturar a Manuel Noriega.

García asomó la posibilidad de declarar a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) como una organización terrorista, lo cual sería un paso crítico en esta operación. Describió la DGCIM como «el brazo armado del cartel» —equivalente a «Los Zetas» en México—, responsable de arrestos, torturas y desapariciones para mantener la cohesión interna del régimen. Su designación como terrorista permitiría a cualquier funcionario militar o policial venezolano actuar legalmente en su contra.

Capacidad de respuesta del régimen de Maduro y sus aliados

Aunque el régimen de Nicolás Maduro —empresa criminal, Cartel de los Soles— y sus aliados intentan construir una narrativa de rechazo a la «injerencia» estadounidense, su capacidad de respuesta real es limitada.

Aliados regionales:

  • Colombia: el gobierno de Gustavo Petro, aunque ideológicamente afín y presuntamente financiado en el pasado por el chavismo, no intervendrá militarmente. Petro enfrenta presiones internas de cara a las próximas elecciones y el ejército colombiano no actuaría para «rescatar a unos delincuentes».
  • Brasil: el presidente Lula da Silva puede ofrecer respaldo diplomático, pero el ejército y la diplomacia brasileña, que son instituciones independientes, actúan como un contrapeso, limitando cualquier apoyo tangible.
  • Presión internacional: la administración Trump ha demostrado un claro desdén por las instituciones como la ONU y las protestas de países pequeños del Caribe, pues prioriza la seguridad nacional de EE. UU. El trabajo diplomático de figuras como Marco Rubio es efectivo en consolidar una alianza hemisférica contra el Cartel de los Soles.
  • Canales de comunicación agotados: los canales que el régimen mantenía con Washington, a menudo gestionados por los hermanos Rodríguez, “se secaron». Incluso canales diplomáticos en Catar se cerraron. El único posible interlocutor que queda es Richard Grenell, quien opera más por una convicción ideológica en la diplomacia que por afinidad con el régimen.

Estrategia de guerra asimétrica y desinformación

Ante su inferioridad convencional, el Cartel de los Soles —la empresa criminal de Nicolás Maduro— prepara una defensa basada en tácticas de guerrilla y propaganda.

  • Uso de escudos humanos: se entregó armamento a civiles —incluso a adultos mayores y personas sin condición física—, no para una defensa real, sino para generar bajas civiles que puedan ser explotadas mediáticamente. El objetivo es crear imágenes de «víctimas inocentes» para acusar a las fuerzas de intervención de crímenes de guerra, una táctica similar a la de Hamás.
  • Guerra de guerrillas: prometen un «Vietnam» y una guerra de 100 años con apoyo en grupos terroristas como el ELN y otros colectivos criminales que operan en la porosa frontera con Colombia.
  • Reposicionamiento de activos militares: se detectó que el régimen Maduro vació parques de armas de fuertes militares y los reubicó en fincas privadas o lugares secretos. De igual forma, sistemas de defensa antiaérea están siendo movidos para proteger laboratorios de droga y residencias de cabecillas, en lugar de instalaciones estratégicas del Estado.
  • Guerra informativa: el aparato de propaganda del régimen, apoyado por Cuba, Rusia y China, es su herramienta más eficaz. Bombardean constantemente a medios internacionales con desinformación para influir en la opinión pública y aumentar la presión política sobre Estados Unidos.

Perspectivas post-Colapso: la responsabilidad venezolana

José Humberto García fue enfático en afirmar que el objetivo final no es una ocupación, sino una liberación de Venezuela. Una vez que la empresa criminal de Nicolás Maduro sea eliminada, comenzará la fase más compleja, que es responsabilidad exclusiva de los venezolanos.

  • Un país fragmentado: la Venezuela post-régimen será en principio un Estado poco controlado, limitado a ciertas áreas de Caracas, mientras el resto del territorio estará en manos de grupos armados.
  • La necesaria guerra de infantería: para restablecer el Estado de derecho, será inevitable una campaña de contrainsurgencia.
  • Combatientes hostiles: se estima que hay entre 5000 y 10 000 personas con capacidad de combate efectivo dispuestas a resistir.

Acciones requeridas:

  1. Aprobar una legislación antiterrorista estricta.
  2. Tomar control del armamento pesado (tanques, misiles S-300).
  3. Reorganizar, reentrenar y rearmar a las fuerzas de infantería venezolanas.
  4. Lanzar operaciones para recuperar el control territorial en zonas como Apure o el 23 de Enero en Caracas.

En esta fase, el apoyo estadounidense se limitaría a inteligencia, vigilancia electrónica y asistencia para cortar las fuentes de financiamiento de los grupos irregulares.

Vea en Sin Filtros “La Gran Barrida: Cómo EEUU rediseña el Caribe para combatir carteles”:

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