Acusado de abusar sexualmente de menores encuentra apoyo en el chavismo para escapar de la justicia

 Entre sus defensores figura la exministra del deporte, Alejandra Benítez, de quien el acusado fue entrenador personal.

Por Maibort Petit

  A nuestra mesa de redacción llega la denuncia contra Luis Junior Salazar, entrenador de esgrima quien, supuestamente, habría incurrido en el delito de abuso y acoso sexual de cinco menores de edad integrantes de la Selección Nacional de Esgrima Femenino Cadete-Juvenil, sin que las autoridades hayan actuado en consecuencia, habiendo el presunto victimario, por el contrario, encontrado protección en personeros políticos y autoridades deportivas.

  Se refiere que los supuestos actos de abuso cometidos por Salazar, habrían ocurrido entre los años 2019 y 2020 sin que se hayan iniciado las averiguaciones correspondientes.

  Los padres de las menores presuntamente abusadas acusan que, de manera insólita, fueron las víctimas las que padecieron —además del abuso y acoso sexual— las represalias por haber denunciado estos hechos, al ser retiradas de la Selección Nacional por parte de las autoridades deportivas.

  Agregan que la exministra del deporte, Alejandra Benítez —de quien el denunciado fue entrenador durante mucho tiempo— forma parte de los protectores de Luis Salazar, como también la propia Federación de Esgrima.

  La consecuencia de dicho amparo es que, pese a las denuncias, Salazar nunca haya sido detenido, se mantenga como entrenador postulado a la Selección Nacional Femenina y de menores, al igual que la del estado Yaracuy.

  Se indica que cuatro de las víctimas abandonaron y, la que se mantiene, lo hace con la Selección de Colombia.

Uno de los casos

  En una de las denuncias formulada ante la Fiscalía Sexagésima Sexta Nacional Penal el 6 de diciembre de 2019, la víctima refiere que comenzó a entrenar en el deporte de esgrima a los once años de edad en Yaracuy y cuando ya contaba con 14 años, comenzó a recibir mensajes de Luis Albert Junior Salazar Rojas a través de la red social Facebook. Estos primeros mensajes versaban sobre la actividad deportiva y las aptitudes de la menor. Después, comenzó a hablarle de trasladarse a Caracas y, de hecho, logró convencer a su madre para que lo permitiera.

  En Caracas, la menor entrenaba con la selección de jóvenes y adultas en turnos completos hasta que cumplió 15 años de edad, momento en el cual, comenzó a ser presionada, primero con obsequios, entre ellos unos zapatos de esgrima sobre los cuales el entrenador le habría dicho: “Ten presente que este regalo que te estoy haciendo es muy difícil que te lo haga otra persona”. Y agrega: “…luego de ello las conversaciones comenzaron a ser más intensas, porque me sacaba muchas cosas que me daba, motivado a mis dificultades económicas porque carecía de recursos para poder trasladarme al centro donde entrenaba, además de que muchas veces mis padres no contaban con los recursos para poder inscribirme en las competencias y este ciudadano siempre cubría mis gastos”.

  Al cumplir la víctima 16 años, las conversaciones de Salazar se dirigieron al terreno sexual al enviarle fotografías de sus “partes íntimas y también me solicitaba que le enviara fotos donde le exhibiera mi cuerpo”. Lo próximo fue una invitación a ir a un hotel donde se concretó el acto sexual. Desde entonces, el entrenador se hizo más intenso en sus mensajes y comunicación.

  La denunciante cuenta que el 9 de julio de 2016. Luego de días de sentir malestares, acudió con su novio a una consulta médica en la que le dijeron que estaba embarazada, pero debía practicarse un aborto porque el feto estaba muerto. Por miedo, la joven no acudió al hospital y a los dos días debió ser ingresada para practicarle el procedimiento, después de los cual debió permanecer un mes hospitalizada.

  Salazar se enteró y le recriminó: “Si tú estabas conmigo yo no permitiría que nada de eso te pasara, pero a ti solo te gustan los niños, no los viejos como yo”.

  Al cumplir los 17 años, la denunciante refiere que comenzó a tener conciencia de los hechos y decidió poner fin a la relación que mantenía con su entrenador y dedicarse únicamente a la esgrima. La respuesta de Salazar fue contundente: sin relación tampoco habría carrera deportiva.

   Pero el fin de la relación, según la denunciante, se produjo al regreso de una competencia en Colombia donde, igualmente fue manipulada por Salazar para tener sexo. “Al llegar a Venezuela yo decidí terminar con eso y me fui alejando de él, no le respondía mensajes, ni nada, solo me enfoqué a que actuara como mi entrenador”.

  En el interrogatorio que en la Fiscalía le formularon a la denunciante, esta dijo que en Colombia se había enterado de que Luis Salazar había sido denunciado por abusar sexualmente de una niña.

  Ante el fiscal del ministerio público, la joven dijo haber sido coaccionada bajo una relación de superioridad por Luis Salazar para obligarla a mantener relaciones sexuales. Mientras que otra parte de la entrevista, se le preguntó si Salazar grabó sus encuentros sexuales, a lo que la denunciante respondió afirmativamente: “Sí, cuando manteníamos relaciones sexuales me grababa y después me enteré que esos videos se los enseñaba a otros entrenadores y les decía que si me daban cosas yo accedería a estar sexualmente con ellos como si eso era una forma de pago”.

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