El nacimiento, crecimiento y expansión del Tren de Aragua no es una historia surgida de la imaginación, no se trata de una aventura de ficción, no es un cuento inventado para perjudicar al régimen de Nicolás Maduro, tal como este lo sostiene. No, se trata de un hecho real que se erige como una amenaza transnacional real que amerita cooperación regional y presión política para atacarla y poder vencerla.
El Tren de Aragua desde su nacimiento en una cárcel venezolana experimentó un intenso proceso de desarrollo y fortalecimiento que lo llevó a constituirse la estructura criminal con más poder en Venezuela y con una organización que le permitió extender sus tentáculos extra fronteras y afianzarse en el extranjero.
Atrás quedaron los tiempos en que se perfilaba como solo una banda carcelaria, pues su alta capacidad de acción lo convirtió en una amenaza de naturaleza transnacional, cuya diversidad delictiva le permite adaptarse a las sociedades que ataca, pues su portafolio criminal es amplio y de gran potencialidad.
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Criminalidad en expansión
Desde su surgimiento en la cárcel de Tocorón con Héctor Guerrero, alias “Niño Guerrero” como líder, el Tren de Aragua se perfeccionó en delitos de extorsión, sicariato y narcotráfico que le significaron y un crecimiento, por lo que extendió sus actividades a otras regiones de Venezuela.
Pero el país se les hizo chico, entre 2018 y 2022 se infiltró en Colombia, Ecuador, Chile y Brasil, donde estableció redes de trata de personas, prostitución forzada y tráfico de drogas que actúan como células de la organización criminal.
Su poderío aumentó dada el alto grado de violencia y crueldad de sus acciones, con lo que el terror le sirvió para consolidar su control territorial en cada una de las localidades donde asienta sus actividades delictivas.
El Tren de Aragua no es ficción
Desde el oficialismo chavista se pretende negar o desestimar la existencia del Tren de Aragua, lo que es catalogado solo como una estrategia para desligarse de los presumibles vínculos que se asegura mantiene el régimen de Nicolás Maduro con esta organización criminal.
Informes de organismos especializados, tales como el reporte presentado por el Centro para una Sociedad Libre y Segura (SFS, por las siglas en inglés de Center for a Secure Free Society), sostiene que el Tren de Aragua es un “proxy” o agente del régimen de venezolano.
Una afirmación que no debe desdeñarse ni, mucho menos, ignorar, pues hechos como el reciente, en que la justicia chilena sentenció a doce integrantes del Tren de Aragua a penas que totalizan 300 años de cárcel, entre ellas cinco cadenas perpetuas. Ya en marzo había condenado a otros 34 miembros del TdA a penas que suman 560 años de prisión.
En Costa Rica las autoridades desarticularon a una red del Tren de Aragua dedicada a la trata de personas con fines de explotación sexual. Argentina mantiene un operativo antiterrorista permanente en contra de esta organización, con el firme objetivo de desarticularla y frenar su acción criminal en su territorio.
En Estados Unidos, el Departamento de Justicia dio un paso adelante y procesó en abril a 27 miembros del TdA por diversas actividades criminales y uno de sus integrantes recibió cadena perpetua por un asesinato. El Tren de Aragua existe y su actividad criminal causa estrago en el continente.
Tren de Aragua: Amenaza transnacional
El pasado 24 de junio, Estados Unidos sancionó a un cabecilla clave del Tren de Aragua (TdA), a saber, Giovanni Vicente Mosquera Serrano, responsable de tráfico de narcóticos y asesinatos a título de dicha organización en Colombia. El Departamento de Estado, a través del Programa de Recompensas contra la Delincuencia Organizada Transnacional que maneja la Oficina para Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley, ofrece USD 3 millones de recompensa a quien suministre información conducente para el arresto de Mosquera Serrano.
En febrero de 2025, la administración de Donald Trump, a través del departamento de Estado, declaró al Tren de Aragua a otros carteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras. El gobierno recurrió a la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para cometer la deportación de más de 100 de los 238 inmigrantes venezolanos y salvadoreños que envió al CECOT en El Salvador.
una prisión en El Salvador el 15 de marzo. La administración dice que estos inmigrantes son miembros de pandillas como Tren de Aragua y son enemigos extranjeros, por lo que pueden ser expulsados con solo una orden de la Casa Blanca.
Y es que el Tren de Aragua se convirtió en una amenaza transnacional que requiere de un accionar conjunto de toda la región, así como de presión de política que motorice políticas acciones destinadas a la liquidación definitiva del Tren de Aragua.
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