Maduro prohíbe WhatsApp en PDVSA | Ordena usar Telegram y WeChat por “seguridad nacional”

En medio de la creciente tensión entre Caracas y Washington, el gobierno de Nicolás Maduro ha ordenado a los trabajadores de Petróleos de Venezuela (PDVSA) abstenerse de utilizar la aplicación de mensajería WhatsApp para comunicaciones laborales. La medida, que busca “proteger la confidencialidad de la información estratégica del Estado”, fue comunicada mediante un memorando oficial fechado el 14 de octubre de 2025.

El documento, dirigido a todos los vicepresidentes y directores de la empresa estatal, fue firmado por el General de Brigada Asdrúbal José Brito Hernández, Director Ejecutivo de Seguridad Integral de PDVSA. En él, se transmite una instrucción directa del presidente Nicolás Maduro Moros, quien ordena sustituir el uso de WhatsApp por otras plataformas como Telegram o WeChat, consideradas por el régimen “más seguras” frente a posibles intervenciones extranjeras.

La circular advierte que toda comunicación sensible o confidencial deberá realizarse exclusivamente a través de los canales institucionales oficiales, incluyendo los correos electrónicos corporativos, bajo supervisión de los departamentos de seguridad y tecnología.

Fuentes internas de PDVSA confirmaron a Venezuela Política que la medida ha generado preocupación entre los empleados, quienes temen que la prohibición se extienda a otros ámbitos del sector público. La directiva coincide con un momento de alta tensión regional, luego de las operaciones militares de Estados Unidos contra estructuras vinculadas al narcotráfico en el Caribe, algunas de ellas señaladas por Washington de tener nexos con el aparato estatal venezolano.

El cambio en las políticas de comunicación interna refuerza el clima de hermetismo y control informativo dentro de la administración pública venezolana, que en los últimos meses ha incrementado la vigilancia sobre las redes sociales y los dispositivos de comunicación de sus funcionarios.

Analistas consultados sostienen que la decisión refleja el temor del régimen a filtraciones internas y a interceptaciones electrónicas por parte de agencias de inteligencia extranjeras, en un contexto donde la información sobre las operaciones energéticas de PDVSA podría tener valor geopolítico y financiero significativo.

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