La expansión militar china en América Latina es un hecho que abarca, incluso, el área espacial, toda vez que la República Popular China estableció una red de estaciones terrestres y telescopios en Venezuela, Brazil, Bolivia, Argentina y Chile, las cuales poseen una clara naturaleza de doble uso militar.
Así lo establece un informe emanado del Congreso de los Estados Unidos denominado “China en nuestro patio trasero: Volumen II. Atrayendo a América Latina a la órbita de China”, en el que se analiza la significación de la creciente infraestructura espacial de China en Latinoamérica y se advierte que el gigante asiático aprovecha la cooperación espacial para avanzar en el Conocimiento del Dominio Espacial (SDA, por sus siglas en inglés) global del Ejército Popular de Liberación (EPL).
En esta y otras entregas daremos cuenta de este proceso de expansión que se erige como un pilar fundamental para la seguridad china y su doctrina de guerra informatizada. El reporte indica que, a través de acuerdos de cooperación civil, Pekín estableció la referida red, la cual posee una clara naturaleza de doble uso militar.
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Expansión militar china en América Latina: implicaciones
Las instalaciones espaciales de China en Latinoamérica permiten al Ejército Popular de Liberación mejorar su conciencia del dominio espacial, rastrear satélites extranjeros y optimizar la precisión de sus ataques de largo alcance, sostiene el informe del Congreso estadounidense.
Además, destaca que esta integración tecnológica crea una dependencia estratégica y facilita el espionaje por parte de China sobre activos estadounidenses en el hemisferio occidental. Ante este escenario, el informe parlamentario recomienda que Estados Unidos fortalezca sus alianzas regionales para ofrecer alternativas transparentes y mitigar los riesgos de la presencia militar china en la región.
La expansión militar china en América Latina ya se materializa en una red de, al menos, once instalaciones —que incluyen estaciones terrestres, radiotelescopios y sitios de rango láser satelital (SLR)—, que Pekín aprovecha mediante la cooperación científica y comercial para avanzar en los objetivos militares del Ejército Popular de Liberación (EPL).
La investigación del Congreso de EE. UU. revela que estos sitios no son proyectos científicos aislados, sino componentes de una red integrada de uso dual diseñada para fortalecer la Conciencia del Dominio Espacial (SDA) de China. Esta capacidad permite al EPL, monitorear, controlar y potencialmente interrumpir las operaciones espaciales y militares de adversarios, particularmente de los Estados Unidos, transformando la región en un punto crítico de la competencia estratégica global.
La ruta de la seda espacial
La investigación parlamentaria permitió realizar hallazgos que son fundamentales para comprender el alcance de este proceso de expansión chino en América Latina.
Como la «Ruta de la Seda Espacial» se conoce a este corredor de información espacial destinado a establecer una red integrada de información tierra-espacio. La expansión de China está impulsada por mandatos de alto nivel integrados en la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI).
Fusión militar-civil (MCF): las leyes de movilización de defensa nacional de China obligan a las empresas aeroespaciales comerciales a permitir el acceso del Estado a propiedad intelectual, instalaciones y personal.
Los documentos estratégicos analizados de 2016 y 2021 establecen la meta de convertir a China en una «potencia espacial fuerte» para 2045, priorizando la modernización de estaciones terrestres y redes de seguimiento, telemetría y comando (TT&C).
América Latina: región estratégica para el dominio espacial
China identificó a América Latina como un área geográfica esencial debido a las realidades geométricas del seguimiento satelital.
Necesidad de línea de visión: para mantener contacto continuo con satélites en todo su recorrido orbital, la República Popular China requiere bases en diferentes continentes. Tres estaciones espaciadas longitudinalmente son el mínimo necesario para la cobertura global de satélites geoestacionarios.
Cobertura del hemisferio occidental: las instalaciones en la región permiten a China rastrear objetos que están fuera de la vista de las estaciones en China continental, lo que proporciona al Ejército Popular de Liberación una capacidad de vigilancia casi global.
Evolución diplomática: el Libro Blanco de 2025 sobre América Latina eleva la «cooperación espacial» a un pilar primario, utilizando foros como el Foro CELAC-China para proporcionar cobertura legal y diplomática a la presencia de instalaciones operadas por chinos.
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